El alquiler se ha convertido en una losa, cada vez más pesada, para el ahorro. Los inquilinos tienen más complicado llegar a fin de mes que la población propietaria, incluso que aquellos que están pagando una hipoteca, según un informe elaborado por Oxfam Intermón, a partir de una encuesta encargada a la consultora 40dB. “En España está empezando a ser más importante el tipo de vivienda que el empleo. Puede parecer algo obvio, pero ahora lo vemos con un modelo estadístico y la diferencia es mayor de la que esperábamos”, explica el responsable de políticas de protección social y empleo de la entidad y coordinador del trabajo, Alejandro García-Gil.
El informe arroja luz sobre las dos caras de una misma moneda. Una es la tasa de esfuerzo, el porcentaje de los ingresos que se destinan a pagar la vivienda. La otra, la capacidad de ahorro. Son, en realidad, dos vasos comunicantes, porque “el pago de la hipoteca o del alquiler suele representar el principal gasto de los hogares, por lo que la tasa de esfuerzo condiciona la capacidad de ahorro”, señala.
