La constructora turca Limak, encargada del proyecto de renovación integral del Camp Nou, ha presentado un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para 399 trabajadores, tal y como ha adelantado La Vanguardia y ha confirmado el departamento de Empresa y Trabajo a la Agència Catalana de Notícies (ACN).
El argumento esgrimido por la compañía para el recorte de empleo es que, más allá de la obra del campo de fútbol, la firma turca no ha encontrado otros proyectos. El ERE se plantea para dos años, por lo que la previsión es ir disminuyendo el volumen de trabajadores a medida que se vayan terminando las obras del estadio deportivo.
Limak ha subcontratado a lo largo de la obra varias empresas, con lo que ha llegado a haber hasta 1.200 operarios trabajando en el estadio. A finales de noviembre del pasado año, una de estas empresas, Extrem Works, fue multada con un millón de euros por tener 79 a trabajadores de origen turco sin papeles.
El sindicato CCOO había denunciado que la firma había despedido a trabajadores irregulares de las obras. El sindicato se ha manifestado en diversas ocasiones para denunciar las prácticas de la empresa, que ha estado despidiendo a trabajadores a medida que se ha ido cumpliendo el calendario de las obras. Algunos despidos, además, se han dado justo después de que los trabajadores realizaran protestas para denunciar su situación.
Inspección de Trabajo dependiente de la Generalitat de Catalunya, detectó a diversos trabajadores en situación irregular y está realizando actas de infracción.
Las obras del Camp Nou llevan cosechando irregularidades desde sus inicios; desde trabajadores sin contrato hasta vulneración de condiciones laborales y explotación por parte de trabajadores traídos de diversas partes de Europa y hasta de refugiados palestinos, tal y como han demostrado diversas investigaciones llevadas a cabo por El Periódico de Catalunya.
El club ya reconoció en verano del pasado 2024 que había habido “malas prácticas” en las subcontrataciones de las obras del nuevo estadio, pero aseguró que no había habido “mala fe”. Por ello, se anunció la pronta firma de un convenio con los sindicatos para fiscalizar las obras. Pero dicho convenio nunca se llegó a firmar.
