Revolución en la NASA. El administrador de la agencia espacial, Jared Isaacman, ha anunciado una serie de medidas de urgencia para que Estados Unidos se convierta en la primera potencia en establecer una base permanente en la Luna.
La urgencia llega porque la NASA tiene la obligación de cumplir la nueva Política Espacial Nacional de EEUU firmada por el presidente Donald Trump y que establece el envío de estadounidenses a la Luna antes del 2028, con visos de montar una presencia permanente en el 2030.
De esta manera, Trump podrá terminar su segunda legislatura presumiendo de ser el presidente que devolvió a los EEUU a la Luna; sin embargo, para conseguirlo la NASA tendrá que acometer una gran cantidad de cambios internos “en meses, no años” y acelerar los programas lunares.
Por una parte, Isaacman ha confirmado la estandarización del cohete SLS añadiendo una nueva misión en el 2027, Artemis III, que servirá para la prueba de todos los sistemas integrados y las capacidades orbitacionales necesarias.
Si se cumplen los plazos, Artemis IV será la misión en la que el ser humano volverá a pisar la Luna, pero eso será sólo el principio; el plan compartido hoy prevé un lanzamiento anual empezando con Artemis V, que será la misión que incorporará más componentes comerciales reutilizables.
Cuando esta tecnología mejore, el objetivo de la NASA es realizar viajes a la Luna cada seis meses y de esa manera establecer la primera base en la superficie del satélite natural, a partir de la cual se expandirá a un sistema habitable permanente.

El Centro Espacial Kennedy en Florida durante la preparación de Artemis II
En concreto, la base será construida en tres fases, empezando con misiones frecuentes usando el vehículo lunar LTV para llevar rovers, instrumentos y componentes para pruebas tecnológicas.
A continuación, se montará una infraestructura “semi-habitable” con la logística necesaria para realizar misiones con estancias temporales de astronautas en la Luna, de la misma manera que se realizan en la Estación Espacial Internacional (ISS).
Por último, la base se expandirá con sistemas de alunizaje de carga para transportar infraestructura hasta la superficie de la Luna, con hábitats multipropósito, vehículos y todo lo necesario para mantener una tripulación permanente en la Luna.
Al mismo tiempo, la NASA está trabajando en la primera nave interplanetaria basada en propulsión nuclear; el Space Reactor-1 Freedom será lanzado antes de finales de 2028 con objetivo Marte, transportando helicópteros de exploración del planeta rojo.
Es un plan ambicioso, y viene con sacrificios. Por una parte, la NASA ha confirmado la “pausa” del programa Gateway, que iba a crear una gran estación espacial que orbitaría la Luna para ofrecer el apoyo necesario tanto en el satélite como para misiones al espacio profundo.
En vez de la “forma actual” de Gateway, la NASA usará los recursos para crear infraestructura para la superficie de la Luna y la base lunar, aunque ya advierte que hay “desafíos con el hardware existente”.
Además, Isaacman ha anunciado importantes cambios internos en la NASA, incluyendo la eliminación de “obstáculos que impiden el progreso” con una arquitectura interna más centrada en la misión objetivo “ganar la segunda carrera espacial”.
Como resultado, la NASA recuperará “competencias clave”, incluyendo la conversión de miles de puestos de contratistas en plazas civiles, ampliación de oportunidades para becarios y profesionales junior, y la integración de expertos de la NASA en la cadena de suministro de los proveedores para acelerar la producción.
