▲ Tovar es parte del Colectivo Colmena, agrupación formada por cineastas independientes.Foto Afp
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Periódico La Jornada
Lunes 30 de marzo de 2026, p. 8
París. La cineasta mexicana Fernanda Tovar, del joven Colectivo Colmena, muestra en Chicas tristes hasta dónde pueden llegar dos amigas adolescentes inseparables cuando se enfrentan a una agresión sexual.
El filme, que se estrenó en la pasada Berlinale y ganó el Oso de Cristal a la mejor película, así como el gran premio del Jurado Internacional en la sección Generation14plus, cuenta la relación de Paula y la maestra, dos chicas mexicanas de 16 años que compiten en un equipo de natación que está a punto de viajar a un campeonato en Brasil.
Su amistad inquebrantable se tambalea cuando una sufre una agresión sexual y tienen formas diferentes de enfrentarse a ese hecho traumático.
Aunque al principio Tovar pensó en tratar la violencia sexual en los adolescentes, pronto se dio cuenta de que lo que realmente le interesaba era la fuerza de la amistad.
“Para mí es importante contar cómo un vínculo poderoso –como tu mejor amiga– se ve trastocado por una situación así”, explicó la directora.
“La violencia funciona más como un contexto que como un tema central” de la historia, añade Tovar, quien nació en 1999.
Las dos formas en que reaccionan las amigas, una de manera más racional y la otra más instintiva, muestran la complejidad humana. “En el mundo de las ideas y de la teoría tenemos mucha claridad de qué hay que hacer y qué hay que decir, pero después, cuando suceden las cosas, las personas somos supercomplejas y es difícil tomar decisiones”, asegura.
La película, opera prima de Tovar, muestra la estrecha relación entre Paula y la maestra, desde sus deseos para viajar a Brasil con su equipo de natación, hasta las dudas que tienen con los chicos o su trato con sus familias.
En uno de sus rincones preferidos, la azotea de un edificio, se cuentan sus secretos mientras observan los aviones que cruzan el cielo.
Situar la historia en los entrenamientos para una competencia permitió a la directora plantear la situación en una “comunidad cerrada”, donde probablemente la víctima volverá a cruzarse con quien abusó de ella.
“En estas conversaciones que tenemos sobre la violencia contra las mujeres se habla poco del espacio y de los sueños. Pareciera que es como si ya no quieres ver al tipo, entonces tú salte de la escuela, deja de ir, cámbiate de equipo, no vayas a Brasil”, enumera Tovar. “Tampoco es la solución porque no debería haber una renuncia a la vida y a lo que una quiere hacer”. Las secuencias en la piscina, en las que las dos amigas parecen flotar y olvidar sus desencuentros, llenan de lirismo esta historia triste.
“La premisa siempre fue cómo hablamos de la manera más amorosa posible sobre esto tan doloroso”, señala la directora. “Mi intención era no aportar más violencia y más oscuridad, más bien abordarlo como esperanza, luz y empatía”.
Tovar forma parte del Colectivo Colmena, creado en 2015 por cineastas independientes que se presentan como creadores que ven el cine “como una fuerza transformadora”. Muchos temas que tratan están relacionados con la adolescencia.
