El agente secreto nació de la “perplejidad” que actor y director vivieron bajo Bolsonaro
▲ Fotograma de la cinta dirigida por Kleber Mendonça, nominada al Oscar.
▲ Fotograma de la cinta dirigida por Kleber Mendonça, nominada al Oscar.
The Independent
Periódico La Jornada
Lunes 30 de marzo de 2026, p. 6
El brasileño Wagner Moura ganó el Globo de Oro por El agente secreto y fue nominado al Oscar por ese papel en la cinta de Kleber Mendonça Filho, sobre un académico que intenta huir de la dictadura militar brasileña en la década de los 70. El filme, que se exhibe en salas de la Ciudad de México y la Cineteca Nacional, también fue incluido para este premio como mejor película y mejor película internacional.
Moura, conocido por su transformadora interpretación de Pablo Escobar en Narcos, de Netflix, y por cintas como Tropa de élite (de José Padilha), encarna a un padre viudo que huye tras ser atormentado por sus principios morales durante una cena con un ministro corrupto. Se da a entender que su esposa pagó el precio con su vida. Marcelo no es un revolucionario, pero representa precisamente el tipo de intelectual común que desapareció bajo un régimen marcado por la censura.
Moura era sólo un niño durante ese periodo (que abarcó desde 1964 hasta 1985), pero “no parece que haya pasado tanto tiempo”, afirma en entrevista. “Siento que la lógica de la dictadura sigue muy presente en Brasil, que es un país extraordinario, cultural, diverso, progresista, empático y hermoso… pero también fue el último del mundo occidental en abolir la esclavitud, con una historia de golpes de Estado, violencia, elitismo, colonialismo e imperialismo. Estas cosas siguen muy presentes en nuestro día a día”.
Cuenta que El agente secreto surgió de la “perplejidad” que él y Filho compartían sobre la vida bajo el gobierno de Jair Bolsonaro. Durante cuatro años, el presidente déspota intentó revertir décadas de progreso en ese país. Tanto Moura como Filho fueron vilipendiados al ser considerados comunistas. En 2019, Moura hizo una película sobre Carlos Marighella, líder guerrillero marxista asesinado por el régimen militar a finales de los años 60. El gobierno de Bolsonaro le negó financiamiento y en la práctica impidió su estreno en cines hasta 2021. Unos años antes, Filho había sido denunciado por la derecha después de que él y el elenco de su película de 2016, Aquarius, utilizaron su estreno en Cannes para protestar contra el juicio político a Dilma Rousseff, reformista de izquierda y la primera mujer presidenta del país.
Personaje encarna al actor
“Nos llamábamos por la noche y nos preguntábamos ¿cómo podemos reaccionar ante esto?, ¿cómo podemos apoyarnos mutuamente?”, recuerda Moura. “Cuando ves El agente secreto, a veces siento que me interpreto a mí mismo”, dice. “Era muy obvio que estaba hablando de algo que conocía bien”.
Moura tiene una voz difícil de ignorar: un profundo rugido, como de locomotora. Filho dijo recientemente que es como con si tuviera incorporado un sistema Dolby Atmos. Hay algo en sus ojos que también es impactante. Con sólo una mirada, puede contener toda una historia emocional, aparentemente desprevenido. En parte, por eso su interpretación de Escobar fue tan reveladora. Durante dos temporadas de Narcos sentimos que teníamos una visión genuina de la sique del hombre más peligroso del mundo.
Moura nos obligó a sentir empatía por él, como si fuera Tony Soprano con bigote de manillar. “Creo que me he dado cuenta de que cuanto más te muestras, más vulnerable eres como actor”, dice. “Creo que así deberían ser las buenas interpretaciones”.
Lleva cuadernos para cada personaje que interpreta, y en algún momento, inevitablemente, se encuentra escribiendo: “Este personaje eres tú”. Incluso cuando interpreta a un narcotraficante, “así es como yo lo veo. Está filtrado por mi sensibilidad. Yo no soy él. Así es como yo lo veo”.
Tras Narcos, la carrera de Moura podría haber tomado fácilmente un rumbo más comercial. Basta con ver a su antiguo compañero de reparto, Pedro Pascal, ahora uno de los actores más omnipresentes de Hollywood. “Sinceramente, eso no es lo mío“, dice refiriéndose a superproducciones como Los Cuatro Fantásticos, que ahora protagoniza Pascal. “Después de Narcos me ofrecían principalmente papeles del mismo tipo. Así funciona Hollywood”, explica. Querían que me encasillara en personajes de narcotraficantes. Moura se dio cuenta de la trampa. “Ése es un estereotipo de los latinos –comenta–. El narcotraficante violento…, pero somos mucho más que eso. Me tomo muy en serio la representación, cómo nos ven en Estados Unidos”.
Rechaza estereotipos
En cambio, el actor se ha centrado en proyectos singulares, como la película Civil War, de Alex Garland (2024 ), en la que Moura brilló con la interpretación memorable de un experimentado reportero de guerra, y la serie de Apple Tv Dope Thief, en la que encarnó a un estafador acosado por las circunstancias. “Son personajes que no se ajustan a ningún estereotipo de lo que debería ser un latino”, como describe Moura.
El tema de la representación latina quizá nunca haya sido tan relevante. En 2015, Donald Trump pronunció una frase sobre los mexicanos: “Traen drogas. Traen delincuencia. Son violadores. Y algunos, supongo, son buena gente”.
Su retórica no se ha suavizado en absoluto durante su segundo mandato.
La conversación va frecuentemente a la política, no tanto por elección propia, sino por una fuerza irresistible. Residente en Los Ángeles con su esposa y sus tres hijos adolescentes, ha presenciado la convulsión en Estados Unidos por protestas contra las duras políticas migratorias de Trump. Es difícil no ver paralelismos con El agente secreto en medio de la agitación. En la escena inicial, un par de matones al estilo del ICE examinan minuciosamente la identificación de Marcelo en una gasolinera antes de pedirle un soborno. La diferencia, sugiere Moura, está en la perspectiva histórica. “Bolsonaro negaba las elecciones, como Trump, e invadió las instituciones de Brasil como han hecho los estadunidenses en Estados Unidos, pero Brasil hizo algo que los estadunidenses no hicieron, porque Bolsonaro está en la cárcel ahora mismo. Creo que lo hicimos porque los brasileños sabemos lo que es una dictadura, mientras estadunidenses lo dan por sentado.”
También le ha ayudado a ganarse el favor de los jóvenes. Recientemente rodó en Surrey un próximo thriller de Netflix titulado 11817 con Greta Lee, de la serie Past Lives, y dos niños actores. “Cuando los niños descubrieron que yo era el lobo de El gato con botas” –imita su reacción de asombro–, “¡me convertí en su héroe!”
Está abordando el trabajo con una nueva mentalidad al prepararse para cumplir 50 años. “No quiero hacer, decir ni comportarme de una manera que no sea coherente con lo que pienso”, afirma. “Creo que con el paso del tiempo, uno se da cuenta de que no tiene mucho tiempo para tonterías. Quiero alegría y felicidad, quiero reír y quiero estar con la gente que quiero”.
