En junio de 2020, la Policía Nacional lideró la que entonces fue una de las mayores operaciones contra la piratería del fútbol en la Unión Europea, con el cierre de la plataforma RapidIPTV, el arresto de sus responsables y la confiscación de material y dinero.
RapidIPTV era una plataforma de streaming de IPTV lanzada en el 2014 que era famosa por ofrecer acceso a todo tipo de plataformas de streaming, incluyendo partidos de fútbol de varias competiciones. El líder de esta operación era el iraní Amir Z., mejor conocido por su apodo “Dash”.
Durante la operación, Dash fue arrestado junto con cuatro conspiradores, y después de un largo proceso prejudicial de seis años, su juicio ante la Audiencia Nacional finalmente dio comienzo este mes, con la Fiscalía solicitando la condena más alta de 22 años y medio de cárcel, además de una multa de más de 70 millones de euros.
Sin embargo, el juicio ha durado muy poco, ya que apenas han hecho falta tres horas para alcanzar un acuerdo que ha satisfecho a la acusación, gracias a que todos los acusados han aceptado los cargos a cambio de una rebaja en las penas.
Con este acuerdo, la condena a Dash finalmente ha quedado fijada en algo más de 2 años de cárcel; de la misma manera, la multa para el cabecilla de la operación se ha reducido a los 8 millones de euros.
Estas penas han sido posibles gracias a que la Fiscalía haya aceptado durante la negociación la retirada de las acusaciones de pertenencia a organización criminal, que habría extendido las penas; finalmente, los acusados han aceptado considerarse culpables de delitos continuados contra el mercado y los consumidores, además de contra la propiedad intelectual y blanqueo de capitales.
Con todo, el acuerdo supone el decomiso de todo el material incautado durante los registros, además de todos los fondos y cuentas de los acusados; a las multas hay que sumar una indemnización de 12 millones de euros para las empresas afectadas, entre las que se encuentran LaLiga, Warner Bros, Universal, Columbia, Sony Pictures, Paramount, New Line, Netflix, Amazon y Disney, que formaron una coalición para perseguir mayores consecuencias legales para los acusados.
Durante la investigación previa al juicio, el juez estimó que las plataformas de los acusados contaban con dos millones de usuarios, repartidos a lo largo de unas 1000 páginas web que ofrecían acceso a algo más de 40.000 canales de televisión que ofrecían acceso a series, películas y partidos de fútbol en directo.
Además de RapidIPTV, los responsables distribuían el contenido a través de otras páginas como IPTVStack o el foro iptv.community, usando enlaces M3U que podían ser abiertos por programas compatibles con IPTV.
Los acusados captaban la señal de varias plataformas para ofrecerlas en un paquete conjunto a través de una red privada accesible a través de los enlaces compartidos en las plataformas. Los servidores privados estaban situados en al menos 13 países de Europa y Norteamérica.
Estas plataformas atraían usuarios ofreciendo acceso al contenido con un precio muy inferior al del mercado, gracias a lo cual habrían obtenido beneficios de al menos 15 millones de euros, a lo que hay que sumar los ingresos obtenidos por la reventa del servicio.
