Adriana Díaz Reyes
Periódico La Jornada
Domingo 19 de abril de 2026, p. a11
Hace un año, una serie de fracturas obligaron a Alejandra Ortega a parar de entrenar por cuatro meses. Pensó en retirarse. En su palmarés aún no aparecía una presea mundial luego de dos décadas de trayectoria, por lo que trastabilló en la meta de llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Esa medalla llegó hace una semana en la prueba olímpica de Medio Maratón en el Campeonato Mundial de Marcha por equipos reali-zado en Brasilia. Ortega logró plata y con ello olvidó la idea de claudicar.
“La Alejandra de hoy le diría a la de hace un año que gracias por ser valiente, por no tirar la toalla ni rendirse cuando el panorama parecía negro. Le diría que le aplaudo mucho toda la fuerza que tuvo para seguir”, comentó la andarina.
Una y otra vez, la seleccionada ha tenido que remar contra la corriente y reinventarse. Primero, se repuso de fuertes lesiones que le impidieron alcanzar metas deportivas y después tuvo que salir adelante tras la muerte de su madre en 2018.
“Hoy veo reflejado el trabajo de más de dos décadas y me siento agradecida con Dios por darme la fuerza de seguir y acariciar una medalla mundial. Fui muy dura conmigo misma, pero también resiliente para alcanzar el mejor momento de mi carrera deportiva”, compartió.
Al ser la caminata una de las disciplinas con más cambios rumbo a los Juegos Olímpicos, Ortega se ha reinventado para seguir en la élite de su especialidad. Junto con su equipo de trabajo consiguió mejorar considerablemente su técnica y bajar sus tiempos.
“En Brasil nos pusieron unos chips para checar nuestra técnica y ver que no flotáramos; eso me hizo darme cuenta de que todo se va renovando, que la tecnolo-gía se aplica cada vez más al deporte y tenemos que adaptarnos. Lo que espero es que las distancias ya no cambien para poder prepararnos de forma óptima.”
▲ Tras dos décadas de trayectoria y después de superar varias fracturas, así como la muerte de su madre, la andarina vive su mejor momento al conseguir la medalla de plata por equipos en el reciente Campeonato Mundial de Marcha, en Brasil.Foto @COM_Mexico
En 2026, Ortega cumple dos décadas de haber debutado a escala internacional. A los 11 años, la deportista participó en el Race Walking Challenge de Tlalnepantla, estado de México, y logró la medalla de bronce en los 10 kilómetros.
“Poder caminar al lado de atle-tas de gran renombre y con me-dallas olímpicas me hace sentir orgullosa por mi esfuerzo durante toda una vida. Todo el sacrificio y disciplina valieron la pena porque aho-ra puedo considerarme entre las mejores del mundo.”
En el último par de años Ortega cambió su forma de entrenar para potenciar sus habilidades. “Con mi nuevo entrenador, Alfonso Ortiz, tengo una preparación más específica y personalizada, lo que nos permite mejorar los tiempos. A veces los pequeños detalles hacen la diferencia”.
Hace más de 40 años, en la justa veraniega de Los Ángeles 1984, la marcha mexicana vivió uno de sus capítulos más exitosos con el oro y plata conseguidos por los marchistas Ernesto Canto y Raúl González en los 20 kilómetros. En 2028, Alejandra espera un nuevo episodio de éxito para la disciplina.
“Anhelo mucho poder clasificar a esos Juegos, porque allá viven muchos mexicanos y tendre-mos mucho apoyo. Es una experiencia que no quiero perder principalmente ahora que me siento en mi mejor momento.”
En mayo, la andarina competirá en un challenger en La Coruña, España, y después buscará su clasificación a los Juegos Centroamericanos en julio.
“El objetivo es tener mejores marcas rumbo a los Juegos Olímpicos. Tenemos poco más de dos años para alcanzarlo y con el respaldo necesario, lo voy a conseguir.”
