La filmografía de Gianfranco Rosi revela dimensiones invisibles de la vida cotidiana
▲ La retrospectiva del cineasta Gianfranco Rosi en la Cineteca Nacional, permanecerá hasta el 3 de mayo. En las imágenes, el director en sesión de preguntas y respuestas y un fotograma de su cinta Pompei, sotto le nuvole.Foto cortesía de la Cineteca Nacional / Martín Onsaya
Ana Mónica Rodríguez
Periódico La Jornada
Sábado 25 de abril de 2026, p. 6
La filmografía del italiano Gianfranco Rosi se caracteriza por su enfoque radicalmente personal e inmersivo, donde su “observación directa y paciente” desdibuja las fronteras entre el documental y la experiencia cinematográfica para revelar dimensiones invisibles de la vida contemporánea.
Rosi, quien ha sido reconocido con el León de Oro en Venecia por Sacro GRA y, el Oso de Oro en Berlín, por Fuocoammare, filme que además fue nominado al premio Oscar, se encuentra de visita en la Ciudad de México donde inauguró una retrospectiva integral de su obra, la noche del jueves, en la Cineteca Nacional.
La muestra, organizada por el Instituto Italiano de Cultura de Ciudad de México (IIC México), en colaboración con Cinecittà y la Cineteca Nacional, consta de ocho de sus películas que se proyectarán del 23 de abril al 3 de mayo, en las cuales se devela el proceso creativo de un director que ha redefinido los límites entre documental y cine de autor. Las cintas son Boatman, Below sea level, El sicario-Room 164, Sacro GRA, Fuocoammare (Fire at sea), Notturno, In viaggio (Viajando con el papa Francisco) y Sotto le nuvole (Below the clouds).
Durante la apertura de la muestra se proyectó su más reciente película también llamada Pompei, sotto le nuvole, tras la cual el director respondió a diversas preguntas de los asistentes, acompañado por Marina Stavenhagen, directora del recinto y Gianni Vinciguerra, titular de IIC México.
Con esta obra, filmada en blanco y negro, el cineasta corroboró su capacidad de explorar el tiempo, la memoria y el paisaje con una mirada profundamente poética y antropológica.
Contacto real con la sociedad
Gianfranco Rosi comentó sobre su obra: “Las primeras tres películas que hice en Italia siempre tuve la necesidad de enseñar al público una faceta institucional; en Sacro GRA había una ambulancia y en Fuocoammare habían barcos militares que socorrían a los migrantes. Pero en mis cintas siempre quise incluir a los bomberos porque son una institución que tiene un apego y contacto real con la sociedad a la cual ayudan; son ejército de paz, por así decirlo, que tiene un vínculo profundo y humano” con las personas.
Por esta razón en Pompei, sotto le nuvole, “pedí permiso para trabajar con los bomberos y me lo dieron de inmediato”, debido al reconocimiento que tuvo por Sacro GRA y Fuocoammare. Además, otra característica de Rosi es que con frecuencia asume la dirección, fotografía y montaje de sus obras.
En la cinta, la historia se devela abstracta entre el espacio y el tiempo; con sonidos creados ex profeso, la cual se desarrolla entre el golfo de Nápoles y el Vesubio, donde la tierra a veces tiembla, las fumarolas de los Campos Flégreos marcan el aire; además de que las ruinas, las villas romanas ahora sumergidas, Pompeya, Herculano, hablan de un futuro que una vez existió, sepultado por el tiempo. De tal forma, se rastrea la historia, los recuerdos del subsuelo donde una Nápoles menos conocida se puebla de vidas.
Así en Pompei, sotto le nuvole, se describe en la sinopsis, se extiende una tierra recorrida por residentes, devotos, turistas y arqueólogos que excavan el pasado; por quienes, en los museos, buscan dar vida y significado a estatuas, fragmentos y ruinas; donde los bomberos apaciguan los pequeños y grandes miedos de los residentes y las fuerzas del orden persiguen a los ladrones de tumbas, mientras que, en Torre Annunziata, barcos sirios descargan grano ucranio.
Esta película, enfatizó Rosi, “refleja lo frágil que es nuestra sociedad; los protagonistas son personas que se ponen a disposición de los demás en un entorno social; de hecho el cierre en el filme, en realidad es una pregunta, en torno a la fragilidad y, que terminaremos como los romanos o los de Pompeya con estas estatuas sepultadas bajo el agua, que son una belleza que sobrevivió al paso del tiempo por 3 mil años”.
El realizador nacido en Asmara (Eritrea), en 1963, detalló: “Con todos los personajes establecí una relación de gran fortaleza y confianza; además en el filme no hay reconstrucción posterior porque todo es inmediato y directo. Durante mis tres o cuatro años en Nápoles pasé horas conviviendo con los bomberos. Eso fue de los momentos más hermosos porque no sabía lo que podía pasar. Entonces, sacaba la cámara y tenía que esperar a que hubiera una llamada telefónica. Mi actitud era totalmente pasiva; no estaba en mis manos crear algo en el momento, sino permanecía en espera”.
En la cinta, también se develan aspectos de diversas excavaciones arqueológicas, descubrimientos así como el impacto negativo del saqueo. “Hay personajes extraordinarios como el equipo de arqueólogos japoneses que lleva 20 años excavando Villa Augustea, recolectando semillas, huesos e historias de los sedimentos. Son como los detectives del tiempo”.
Gianfranco Rosi enfatizó que en las historias todo tiene que ver “con la confianza mutua y la relación que ésta crea; el desarrollo es en la categoría de fuori campo, porque Nápoles es un gigantesco fuori campo, es una máquina del tiempo”. Más adelante en su charla, el director aseguró que a través de su filme busca “devolver la dignidad a esta urbe” que es un universo en sí y donde se vive la cultura cotidianamente.
Esta cinta, enfatizó, “es sobre el fouri campo, el contrapunto y la memoria; decidí grabar en blanco y negro porque está centrada en tiempo pasado, presente y un hipotético futuro perfecto”.
Gianfranco Rosi. Retrospectiva se complementa con dos momentos de diálogo y reflexión, mañana impartirá una masterclass en la Cineteca Nacional, dirigida a estudiantes de las principales escuelas de cine.
