Soy un lector empedernido y, con el tiempo, he aprendido a no tener tan en cuenta el formato. A estas alturas, me da igual que sea en papel o en ebook, el caso es adentrarse en la ficción para alejarse, aunque sea por unos momentos, del mundanal ruido.
Con Amazon ‘mierdificando’ su ecosistema cada vez más, y poniendo en entredicho la propiedad de los libros descargados en sus Kindle, Kobo surge como gran alternativa gracias a su mayor compatibilidad con formatos y opciones de personalización. En los últimos meses ha añadido un elemento más para diferenciarse: el Kobo Remote.
Este mando a distancia para pasar páginas es uno de esos accesorios que parecen totalmente prescindibles hasta que los usas durante unos días, como es mi caso. Es entonces entiendes bien su sentido. En la práctica, no busca reinventar la lectura digital, sino hacerla más cómoda en situaciones muy concretas.
Lo he usado durante meses con el Kobo Clara Colour y la experiencia encaja exactamente con lo que promete el producto: sencillez, utilidad y una integración muy natural con el ecosistema de Kobo gracias a la conexión Bluetooth. Su precio oficial es de 29,99 euros, una cifra razonable para un accesorio que no añade funciones complejas, pero sí mejora de forma clara el uso diario.
El Kobo Remote resuelve dos escenarios muy habituales para quien lee a menudo. El primero es la lectura en la cama, cuando no quieres sacar las manos de debajo de las sábanas para pasar página y el segundo es el uso apoyado en una mesa, con el lector colocado delante y el mando en la mano para seguir avanzando sin tocar la pantalla.
Diseño y uso
El mando apuesta por un formato minimalista, con solo dos botones, uno más grande para avanzar y otro pequeño para retroceder, y un planteamiento muy directo. Eso le sienta bien, porque aquí lo importante no es la versatilidad, sino que la acción de pasar página sea inmediata, silenciosa y sin fricciones.
La conexión por Bluetooth también juega a su favor, ya que el emparejamiento es rápido y sencillo. En un lector como el Kobo Clara Colour, que ya de por sí está pensado para sesiones largas de lectura, el mando encaja como un complemento natural más que como un gadget llamativo.

El Kobo Remote tiene dos botones y un tamaño compacto.
Omicrono
Además, su discreción es parte de su encanto. No hace ruido, no requiere gestos extraños y no obliga a cambiar la postura de lectura, algo que se agradece especialmente cuando pasas mucho tiempo leyendo en la cama.
Su tamaño es muy compacto, mide apenas 10 centímetros de largo y cabe perfectamente en la mano. Para no perderlo entre la ropa de cama, puedes usar la correa opcional para la muñeca, un accesorio imprescindible para que no se pierda si acostumbras a quedarte dormido leyendo, como es mi caso.
Donde más brilla el Kobo Remote es en la comodidad real de uso: elimina pequeñas molestias que, acumuladas, acaban pesando más de lo que parece, como estirar la mano, tocar la pantalla constantemente o recolocar el eReader cada pocos minutos.
En cuanto a la alimentación, el dispositivo no dispone de batería, sino que utiliza una sencilla pila AAA que ofrece una autonomía de varios meses con un uso habitual.

El Kobo Remote es especialmente útil para leer en la cama.
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El mando se limita a hacer una cosa y la hace bien: pasar página hacia delante o hacia atrás de forma sencilla. Esa simplicidad es precisamente lo que lo convierte en un accesorio útil, fácil de integrar en tu rutina como lector.
¿Me lo compro?
Si lees con frecuencia y valoras la comodidad por encima de todo, es un gadget a tener muy en cuenta. Por 29,99 euros, el Kobo Remote es una compra sensata para quienes usan un lector de ebooks Kobo y quieren una forma más cómoda de pasar páginas.
No sustituye nada esencial, pero sí aporta una mejora real en el día a día. Es justo el tipo de accesorio pequeño, simple y bien pensado que no impresiona con su lista de especificaciones, pero que acaba teniendo mucho sentido.
