Desde este lunes, 27 de abril, Canarias estará ya en situación de prealerta ante la próxima visita del papa León XIV, que se producirá en el mes de junio, concretamente en los días 11 y 12 tras su paso por Madrid y Barcelona. Sin embargo, ante la magnitud de los actos previstos, que se espera que sean multitudinarios, la Dirección General de Emergencias y Seguridad del Gobierno regional anunció la semana pasada que la prealerta comenzaría este mismo mes, para elevarse a alerta durante los días en los que el pontífice se encuentre en Tenerife y Gran Canaria.
Se trata, pues, de una prealerta por evento multitudinario, algo inédito en el archipiélago y cuyo objetivo es “garantizar la seguridad de las personas asistentes, coordinar las medidas preventivas ante eventos de alta concentración de personas y garantizar la comunicación con todos los recursos para reforzar los dispositivos”.
La agenda del Papa en las islas incluye dos misas multitudinarias (una en el Estadio de Gran Canaria y otra en el puerto de Santa Cruz de Tenerife) y la visita a dos centros de migrantes en Tenerife, así como un recorrido en papamóvil en la capital tinerfeña. De ahí que las autoridades competentes y los organizadores estén analizando ya cómo afectará a la movilidad en ambas islas la presencia del pontífice, así como el despliegue de seguridad necesario para su comitiva.
Problemas de movilidad en Tenerife y Gran Canaria
En Tenerife reside casi un millón de personas, y en Gran Canaria, algo menos de 900.000. En ambos casos hay que sumar cientos de miles de turistas que estarán en el archipiélago en esas fechas, más quienes se desplacen desde otras islas o incluso desde la Península para poder asistir a los actos previstos. Ambas islas, aunque sobre todo Tenerife, sufren importantes problemas de movilidad (las islas tienen una de las ratios más elevadas de motorización del mundo, con hasta ocho vehículos por cada 10 habitantes), con atascos recurrentes en las autopistas y accesos a las principales ciudades.
En total, las islas cuentan con 4.357 kilómetros de red viaria y una de las mayores densidades del país (0,59 kilómetros de vía por cada kilómetro cuadrado), y eso, en un territorio fragmentado y frágil que acoge, además, a más de 18 millones de visitantes al año.
La situación en Tenerife es tal que incluso empresarios de la isla solicitaron en 2025 al Cabildo (sin éxito) que se declarase la emergencia de movilidad con el fin de acelerar las obras previstas en carreteras. Sin embargo, según el análisis previo que sirve de base para la redacción de la Estrategia de Movilidad Sostenible e Inteligente de las Islas Canarias, la construcción de más infraestructuras viarias, en realidad, agrava el problema, creando un “círculo vicioso” de carreteras y coches.
De hecho, el diagnóstico de la movilidad canaria (para cuya elaboración se realizaron más de 5.000 encuestas a residentes y se analizaron datos de telefonía móvil, entre otros trabajos de campo) advierte del error que supone que las administraciones públicas respondan a la saturación de las carreteras construyendo nuevos viarios.
En este escenario, garantizar la movilidad de una comitiva en condiciones de seguridad supone un reto de envergadura para las administraciones y organizadores de la visita.
Teletrabajo y suspensión de clases
La seguridad y la movilidad, por tanto, están sobre la mesa desde hace semanas y, por ello, la primera propuesta que salió de la primera reunión técnica para preparar la visita (habrá una segunda a final de mes) fue la de animar a las empresas a aportar por el teletrabajo y la suspensión de las clases presenciales en ambas islas durante esos días, en un intento de aliviar el tráfico en las carreteras. Así lo anunció a principios de mes el delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana, quien señaló que, en el caso de Tenerife, la visita va a impactar “sí o sí” en la movilidad con cortes puntuales en la autopista TF-5 y accesos a Santa Cruz de Tenerife y La Laguna.
Pestana pidió también a la ciudadanía tinerfeña que adelante los itinerarios previstos, incluidos al aeropuerto de Los Rodeos, y que sea consciente “del día complejo que se va a tener” el 12 de junio, por lo que insistió en pedir que se utilice el transporte público en la medida de lo posible. Además, informó de que tanto los ayuntamientos como la Iglesia están organizando traslados en guagua hasta Santa Cruz de Tenerife para asistir a la misa de León XIV en el puerto.
Uno de los primeros ayuntamientos en sumarse a esa iniciativa fue el de Granadilla, donde la concejala de Participación Ciudadana, Adaisy Arias, de Vox, anunció la semana pasada que el consistorio pondría guaguas “gratis” (pagadas con dinero público) para facilitar el traslado de vecinos al acto religioso previsto en el puerto de la capital.
También el Cabildo insular ha anunciado que pondrá dinero público para este acto religioso: medio millón de euros. La presidenta insular, Rosa Dávila, señaló que la corporación había acordaron “por unanimidad” destinar esos 500.000 euros a este fin, pero ese mismo día, el PSOE en el Cabildo aclaró que no hubo unanimidad, ya que los socialistas se abstuvieron en la votación.
Por su parte, el Gobierno de Canarias no ha dado por ahora una cifra exacta, pero sí ha confirmado que aportará fondos. El portavoz del Gobierno recordó el pasado viernes que la visita requerirá un “despliegue muy importante” de medios, ya no solo para garantizar la seguridad, sino para cubrir detalles de logística, como la instalación de escenarios y la disponibilidad de recursos sanitarios ante situaciones de emergencia, como ambulancias. “Es un despliegue muy importante con el que el Gobierno de Canarias va a colaborar con ambos obispados, como suele hacer con todas las visitas de jefes de Estado y con los grandes eventos de estas características”, añadió.
En total, la organización de la visita a España ha calculado que esta costará al menos 15 millones de euros, pero también que el impacto económico de las zonas visitadas será “en cualquier caso” superior a los 100 millones.
