Dora Villanueva
Enviada
Periódico La Jornada
Domingo 10 de mayo de 2026, p. 12
Shenzhen. ¿Qué hace un humano que un robot no pueda? Los límites de esta pregunta se están poniendo a prueba y Shenzhen, punta de lanza de China en el diseño y producción de estas máquinas “inteligentes”, ofrece algunas respuestas. La parte más lúdica son pequeños robots danzarines que retan a los espectadores a competencias de baile, androides que se ofrecen de guardaespaldas, pero en un descuido pueden golpear en la cara al custodiado, o baristas que hacen con la espuma una réplica del rostro del cliente. También hay mascotas autómatas.
La robótica inteligente también tiene aplicaciones en la industria y en la atención a emergencias. En el primero, los brazos, manos y cuerpos de robot sirven para pintar carrocerías con precisión milimétrica, ensamblar y atornillar los componentes más pequeños de un producto cualquiera o para cargar y desplazar objetos. Otros realizan control de calidad mediante cámaras integradas en sus módulos. En el segundo caso, pequeños cuadrúpedos se presentan como una opción para buscar a personas atrapadas bajo escombros.
De acuerdo con una publicación de la Academia Damo, plataforma de investigación y desarrollo de Alibaba, “2026 es un punto de inflexión crítico para los robots humanoides, al pasar de la verificación tecnológica a la comercialización a gran escala, con envíos globales esperados de 35 mil unidades, un aumento anual de 94 por ciento”.
En varias ciudades de China se han vuelto comunes los pequeños robots en ascensores de hoteles para brindar servicio a las habitaciones o de meseros en cadenas de restaurantes. Shenzhen y Guangzhou son el epicentro de estos desarrollos que unen la robótica con la inteligencia artificial (IA) para que ésta tenga un soporte físico.
Evan Yao, cofundador de EngineAI Robotics Technology Co, explica que los robots inteligentes pueden realizar diferentes acciones, lo que depende de las instrucciones que reciban y las aplicaciones instaladas. “Por ejemplo, compras un teléfono y tiene varias aplicaciones, ¿verdad? Este tipo también tiene algunas aplicaciones. Depende de lo que quieras que haga”, comenta mientras señala a un humanoide de 75 kilos, presentado en el pabellón de exposiciones del Valle de los Robots de Shenzhen.
Durante su exhibición, el autómata de 1.74 metros brinca, hace formas de artes marciales, patea e incluso observa cómo un par de humanoides de menor tamaño se amenazan con formas de kung-fu. “Si quieres que se vuelva obrero, aprenderá a hacer el trabajo. Si quieres que se convierta en un guardaespaldas, este tipo puede ser un guardia de seguridad”.
Agrega que nada cambia entre un robot de 1.74 metros o de menor tamaño. De hecho, se podrían hacer más grandes, pero “no queremos que sea demasiado alto; eso es demasiado agresivo”. El objetivo, subrayó, es que estos autómatas se adapten al entorno humano.
En la misma exposición, un robot sirve palomitas de maíz, otro atiende un puesto de productos agrícolas y uno más, que en realidad sólo está formado por falanges de metal, imita los movimientos de una mano humana. Adelante, unas pequeñas piernas robotizadas hacen lo posible por mantener el equilibrio pese a los empellones y puntapiés de los demostradores; un autómata suelta, por accidente, una bofetada a una mujer que insistía a una niña para que se acercara a él, y otro más se aleja de todo ese barullo y sólo se dedica a bailar.
▲ Un androide imita formas de artes marciales durante una exposición de robótica e inteligencia artificial en Shenzhen.Foto Dora Villanueva
Ayuda en labores domésticas y educación
En cuanto a la integración de los autómatas a los hogares con respaldo gubernamental, China se encuentra entre los países más avanzados, aunque sigue en fase de desarrollo, explicó a La Jornada Wang Xinsong, profesor asociado de la Facultad de Gobierno de la Universidad Normal de Pekín. Destacó que el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información ha designado a los robots humanoides industria estratégica emergente, con Shenzhen y Guangzhou como centros de fabricación.
El académico apuntó que en el corto plazo, se prevé usar autómatas en tareas del hogar y apoyo educativo. “Varios fabricantes están probando robots para ayudar en la cocina, con la limpieza y en la coordinación de hogares inteligentes, incluyendo el control de electrodomésticos, la gestión del consumo energético y del inventario de alimentos mediante sistemas conectados. En el ámbito educativo, los robots tutores con algoritmos de aprendizaje personalizados ya se encuentran en fase de prueba con niños de familias de clase media”.
Evan Yao apuntó que el humanoide de 1.74 metros desarrollado por su empresa cuesta 49 mil dólares (alrededor de 841 mil 702 pesos). “Comparado con el costo de la mano de obra a nivel internacional, el precio es muy razonable. Todavía tenemos un gran margen para recortar el costo de producción. Creo que podemos reducirlo 50 por ciento en tres años, a medida que haya un mayor volumen de fabricación. Entonces, en el futuro este tipo (el robot a su lado) tendrá un costo aproximado de 20 mil dólares”, agregó.
En su discurso de venta, Yao toca una de las principales preocupaciones sobre la incursión de la IA y los autómatas: el impacto en el empleo.
De acuerdo con un reporte de Bank of America Global Research, una cuarta parte (aproximadamente 840 millones) de los empleos en el mundo corren riesgo frente a la IA (sólo en la región Asia-Pacífico son 442 millones). Sin embargo, matiza el informe del banco estadunidense, 60 por ciento de los empleos actuales no existían en 1940; por ello, “la IA no supone el fin del trabajo, sino la próxima gran transformación del mercado laboral”.
Un informe de McKinsey también adelanta algunos datos sobre la economía de Estados Unidos: las tecnologías que ya están probadas podrían automatizar actividades que representan aproximadamente 57 por ciento de las horas de trabajo en ese país, y para 2030, los agentes y robots impulsados por IA podrían generar alrededor de 2.9 billones de dólares en valor económico para ese país.
Si bien en las industrias se prevé una adopción más acelerada de los autómatas, el costo aún es una barrera para que lleguen a los hogares.
“Aún son demasiado caros para su adopción masiva, aunque los costos están disminuyendo –apuntó Wang–. Los robots de compañía básicos con interacción por voz y monitorización de la salud cuestan actualmente entre 8 mil y 30 mil yuanes (mil 100 y 4 mil 100 dólares), mientras los modelos humanoides más avanzados pueden superar 100 mil (13 mil 700 dólares), entre dos y tres veces la pensión anual promedio en las zonas urbanas de China”, comparó.
