En el mundo de la tecnología, y especialmente si nos movemos por los círculos del hardware de alto rendimiento, solemos dar por sentado que los componentes que compramos cumplen con unos estándares mínimos de fabricación.
Sin embargo, lo que se ha descubierto recientemente en Japón, y que está empezando a dar la vuelta al mundo a través de redes sociales, es una de esas historias que nos obligan a levantar la guardia.
Estamos ante un fraude que no solo busca engañar al comprador despistado, sino que imita el aspecto de la tecnología más avanzada para vender, literalmente, trozos de plástico.
Ha sido en X donde varios usuarios han mostrado módulos de memoria RAM DDR5 aparentemente normales. Estos módulos, que suelen ser los más demandados por su alta velocidad y eficiencia energética, escondían algo.
Al ser inspeccionados de cerca y, lo que es más impactante, al ser diseccionados, se descubrió que los chips que debían albergar los semiconductores eran simples bloques de fibra de vidrio o resina negra pegados sobre una placa de circuito impreso.

Módulo RAM falso
Omicrono
Este tipo de estafas no es del todo nueva en el sector, pero la sofisticación alcanzada en esta ocasión es preocupante. No estamos hablando de un producto que funciona mal o que tiene menos capacidad de la prometida.
Estamos hablando de componentes vacíos. Es el equivalente tecnológico a comprar un coche de lujo y descubrir que no tiene motor, sino una caja de cartón pintada bajo el capó.
El objetivo es claro: inundar los portales de subastas y mercados de segunda mano con productos supuestamente procedentes de despieces o equipos dañados para atraer a quienes buscan una ganga.
Esto ha recordado el problema con las tarjetas gráficas RTX 4090 falsificadas o manipuladas. En aquellos casos, se vendían tarjetas que por fuera parecían auténticas bestias de procesamiento gráfico, pero que en su interior carecían del chip principal o tenían memorias sustituidas por piezas defectuosas.

Módulo RAM falso hecho con fibra de vidrio
Omicrono
Ahora, el fraude se desplaza a la memoria RAM, un componente esencial que muchas veces se compra sin excesivas comprobaciones iniciales más allá de que encaje en la ranura de la placa base.
Lo que hace que este caso sea especialmente difícil de detectar para un usuario medio es el acabado de los módulos. Las inscripciones, los números de serie e incluso la disposición de los componentes pasivos en el PCB están diseñados para engañar al ojo.
De hecho, algunos de estos módulos se han localizado en portales de subastas japoneses etiquetados como productos de desguace o sin garantía. Es la coartada perfecta: el vendedor se cura en salud diciendo que no sabe si funcionan, el comprador asume el riesgo por un precio bajo, y el resultado es que el estafador se deshace de un residuo plástico a precio de oro.
Para identificar estos módulos falsos, los expertos han señalado varios puntos clave. Primero, los bordes de los chips suelen tener un acabado más redondeado de lo habitual, fruto de un proceso de moldeado de plástico barato en lugar de la talla de precisión de un chip de silicio real.

Memoria RAM falsa en una ienda online
Omicrono
Segundo, el color del PCB, la placa verde o negra sobre la que se montan los componentes, suele tener un tono ligeramente diferente, más tenue o menos definido que los originales de marcas como Samsung, Micron o SK Hynix.
Por último, la forma y posición del chip de gestión de energía, el PMIC, suele delatar el engaño si se compara con una fotografía oficial del fabricante.
Este fenómeno pone de relieve la importancia de comprar en canales oficiales o, al menos, de desconfiar sistemáticamente de los chollos imposibles en el mercado de segunda mano.
La tecnología DDR5 todavía mantiene precios relativamente elevados debido a su juventud en el mercado, por lo que encontrar lotes de estos componentes a precios de ganga debería ser la primera señal de alarma.

Módulo RAM falso 2
Omicrono
No es solo que perdamos nuestro dinero; es que insertar uno de estos componentes en una placa base moderna podría, en el peor de los casos, provocar cortocircuitos si los contactos están mal diseñados.
La moraleja de esta historia es que el silicio es caro, pero el plástico es muy barato. Mientras existan mercados donde la verificación de los productos sea laxa, seguiremos viendo cómo los estafadores agudizan el ingenio para empaquetar aire y venderlo como innovación.
