▲ Elenco de Soudain en la edición 79 del Festival de Cannes.Foto Afp
A
l igual que el iraní Asghar Farhadi, el japonés Ryusuke Hamaguchi ha hecho una película de producción mayoritariamente francesa. Pero, a diferencia de aquél, Soudain ( De repente) no hace concesión alguna al mercado occidental y es, en esencia, una realización japonesa que, con una duración superior a las tres horas, difícilmente tendrá una salida comercial.
En este caso, Hamaguchi ha narrado una historia lineal. En París, en una casa para ancianos llamada El jardín de la humanidad, la nueva directora Marie-Lou (Virginie Efira) pone nuevas reglas al equipo de enfermeros y coordinadores para que la atención a los pacientes se esmere más en un trato personal. No todos aceptan las nuevas reglas y las renuncias no se hacen esperar.
La mujer asiste a una puesta en escena de una obra llamada De cerca nadie es normal, interpretada por un solo actor bajo la dirección de la japonesa Mari Morisaki ( Tao Okamoto). Marie-Lou se queda a conversar con la joven directora y dicho encuentro tendrá repercusiones profundas. Aunque Mari está desahuciada por un cáncer terminal, ella está dispuesta a seguir trabajando mientras pueda. Ninguna quiere separarse de la otra. La relación no tiene nada de sexual, sino es de un afecto platónico y una identificación mutua.
La película es desigual porque hay momentos que pecan de didactismo. Mari incluso llega a colocarse frente a un pizarrón para explicarnos los procesos del capitalismo con todo y gráficas. Sin embargo, hay un humanismo innegable en la intención de Hamaguchi y su visión de los ancianos del asilo y su tratamiento bajo el nuevo orden es hasta emotiva.
La otra película en competencia del día fue Gentle Monster ( Tierno monstruo), segundo largometraje de la austriaca Marie Kreutzer, cuyo debut Corsage. La emperatriz rebelde fue una original recreación de la vida de Sissi (alguna vez interpretada por Romy Schneider). El pasado le ha resultado más fértil a la directora, pues su nueva película trata sin mucha fortuna un tema escabroso de la actualidad: la pornografía infantil.
El planteamiento es el siguiente: la estrella pop Lucy (Léa Seydoux) vive en el campo alemán con su marido Philip (Laurence Rupp) y pequeño hijo Johnny (Malo Blanchet). Un día la policía irrumpe en su hogar con una orden de cateo y arresto para el segundo, a quien se acusa de haber traficado con porno infantil. El hombre, un cineasta desempleado, lo niega todo y a través de su abogado alega que se trata de un malentendido. No obstante, una rabiosa Lucy lo rechaza y se refugia con su madre (Catherine Deneuve).
Obviamente el guion de la propia Kreutzer no logró desarrollar el delicado tema, por lo que a la mitad se hace un flashback que repite básicamente la misma información. Una subtrama sobre la mujer policía (Jella Haase) que investiga el caso, revela que su padre senil (Sylvester Groth) acosa sexualmente a su cuidadora. Según la cineasta, no se puede confiar en nadie.
Por si alguien extrañaba mi reporte meteorológico, ahí les va. El clima no ha sido agradable en Cannes. No ha llovido, menos mal, pero desde el martes un fuerte viento frío ha recorrido esta parte de la Costa Azul. ¿Será por eso que algunos dicen que el festival está desangelado?
X: @walyder
