Hasta ahora comprarse un teléfono de mil euros garantizaba la tranquilidad de estar a la vanguardia durante un tiempo. Quizás no tanto como a muchos les gustaría, pero desde luego más de uno o dos años.
Uno desembolsaba una cantidad enorme de dinero con la certeza de que el procesador bajo la pantalla aguantaría el envite del tiempo. Actualizaciones, novedades y todo ello sin resentir el rendimiento.
Aquellos días han pasado a mejor vida. Hoy la obsolescencia ya no te la dicta una batería degradada o una pantalla rota. Te la dicta un algoritmo en la nube que depende de una NPU, una de las partes de los procesadores que empieza a tomar relevancia.
La última demostración de esta preocupante deriva la firma Google. La compañía de Mountain View acaba de presentar Gemini Intelligence, un nuevo sistema destinado a englobar las funciones de inteligencia artificial más avanzadas de Android.
Ahí se incluyen funciones como un sistema de dictado por voz hipervitaminado en Gboard denominado Rambler o la generación de widgets dinámicos a la carta. Todo suena genial hasta que uno se topa con el muro de la realidad técnica.
Resulta que para disfrutar de este nuevo sistema no vale con tener un modelo de gama alta o premium. Google ha hecho públicos los requisitos mínimos para que un dispositivo pueda aspirar a ejecutar Gemini Intelligence y la lista incluye funciones esperadas y otras que no.
Google exige un procesador de gama ultra alta, una cantidad mínima de 12 GB de memoria RAM y, aquí viene el verdadero problema, compatibilidad nativa con la v3 de Gemini Nano.

Pixel 9 Pro XL de Google
Es decir, que si tenemos móviles de gama alta con poco tiempo, como el Pixel 9 o 9 Pro o el Galaxy Z Fold 7 que no llega al año de vida, no podremos usar la nueva característica, ya que estos modelos usan Gemini Nano v2.
Google nos prometió durante años que el software y la optimización mediante el aprendizaje automático obrarían milagros con recursos contenidos, pero está claro que ahora quieren que Gemini Intelligence sea el verdadero punto de ruptura para decidir qué es o no un gama alta, al menos en lo que a inteligencia artificial avanzada se refiere.
Es paradójico que la propia Google, que hace bandera de ofrecer hasta siete años de actualizaciones de su sistema operativo en sus terminales estrella, no incluya estas nuevas capacidades en móviles que en ocasiones no llegan a su primer año de vida.
La lista de modelos que sí son compatibles con Gemini Nano v3 es corta aún, pero al menos hay modelos de varios fabricantes, aunque será Samsung la que estrenará esta función este verano según ha confirmado el propio Sundar Pichai:
- Google: Pixel 10, Pixel 10 Pro, Pixel 10 Pro XL, Pixel 10 Pro Fold
- Honor: Honor Magic 8 Pro
- iQOO: iQOO 15
- Motorola: Signature
- OnePlus: OnePlus 15, OnePlus 15R
- OPPO: Find X9, Find X9 Pro, Find X8, Find X8 Pro, Reno 14 Pro 5G, Reno 15 Pro 5G, Reno 15 Pro Mini 5G, Reno 15 Pro Max 5G
- Realme: realme GT 7T
- Samsung: Galaxy S26, Galaxy S26+, Galaxy S26 Ultra
- Vivo: vivo X200T, vivo X200, vivo X200 Pro, vivo X300, vivo X300 Pro
Es obvio que ejecutar modelos de lenguaje complejos de forma local en el dispositivo, sin depender constantemente de servidores remotos, requiere una potencia de cálculo que los chips anteriores sencillamente no poseen.
Pero no hablamos de dejar fuera móviles de gama alta con tres o cuatro años, en ocasiones, como pasa con los plegables de Samsung, hablamos de terminales que son, literalmente, lo más avanzado que tiene en el mercado el mayor fabricante de móviles Android, con permiso de los 26 Series.

Samsung Galaxy Z Fold 7
El Androide Libre
Si la inteligencia artificial es el futuro de la telefonía móvil, este futuro va a ser extremadamente caro y volátil. Ya no bastará con renovar el teléfono cada tres o cuatro años cuando la batería empiece a flaquear. El ritmo de evolución de los modelos de lenguaje locales es tan absurdamente veloz que amenaza con devorar generaciones de hardware a una velocidad nunca antes vista en la electrónica de consumo. Hoy es la versión tres de Gemini Nano, el año que viene será otra.
Google ha abierto una caja de Pandora peligrosa. Al elevar el listón de esta manera, fragmenta su propio ecosistema y penaliza a sus clientes más fieles, aquellos que no dudaron en desembolsar una cifra de cuatro dígitos por el último modelo de una marca.
