El país debe definir una postura para su relación con EU y China: Dussel Peters
Braulio Carbajal
Periódico La Jornada
Viernes 5 de junio de 2026, p. 17
México enfrenta en 2025 una encrucijada histórica comparable a la que vivió cuando el neoliberalismo se impuso como modelo de desarrollo en los años 80, con consecuencias que definieron el rumbo del país durante décadas, aseguró Enrique Dussel Peters, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, en su libro México ante una encrucijada histórica: Entre la nueva seguridad nacional de Estados Unidos y la cooperación con China.
La decisión que México tome o evite tomar, dice el también fundador del Centro de Estudios China-México (Cechimex), sobre cómo relacionarse simultáneamente con las dos principales potencias del mundo tendrá implicaciones de largo plazo.
Desde su punto de vista, las élites mexicanas, entendidas como la Presidencia, el Congreso, los partidos políticos, los organismos empresariales y la propia academia, llevan décadas sin estar a la altura de los cambios globales que involucran a China, por lo que urge abrir un debate estratégico nacional que defina una postura explícita frente a la competencia sistémica entre Washington y Pekín, y que trace una agenda de largo plazo con ambas potencias.
Señala que la urgencia de ese debate se explica, en parte, por la magnitud de la relación comercial bilateral. China es el segundo socio comercial de México y su presencia ha crecido de manera sostenida en el siglo XXI. En 2024, el déficit comercial de México con China alcanzó 120 mil 717 millones de dólares, el máximo histórico, con una relación de 14.3 unidades importadas por cada unidad exportada.
Al mismo tiempo, México acumuló un superávit comercial con Estados Unidos de 251 mil 100 millones de dólares.
Esa estructura no es accidental, explica, dado que el modelo exportador que México adoptó desde 1988, basado en atraer manufactura de exportación con mínima carga fiscal para las empresas, generó dependencia creciente de insumos importados. De esta forma, en el siglo XXI, China sustituyó masivamente a Estados Unidos como proveedor de esos artículos.
Desde 2017, cuando Washington reconoció por primera vez a China como “competencia entre grandes potencias”, la relación bilateral entre las dos economías más grandes del mundo entró en fase de confrontación sistémica que abarca tecnología, comercio, inversiones y seguridad.
Seguridad nacional, la prioridad
Dussel Peters acuña el concepto security shoring para describir la estrategia estadunidense que subordina cualquier vínculo económico con terceros países a la prioridad de su seguridad nacional. Destaca que México aparece mencionado dos veces en el documento de seguridad nacional de la administración Trump publicado en 2025, señalado como “trampolín” de exportaciones chinas hacia el mercado estadunidense.
▲ Enrique Dussel Peters, autor del libro México ante una encrucijada histórica: Entre la nueva seguridad nacional de Estados Unidos y la cooperación con China. Es investigador de la UNAM y fundador del Centro de Estudios China-México.Foto Cuartoscuro
Esa presión derivó en el paquete arancelario que el gobierno mexicano aprobó en diciembre de 2025 y que entró en vigor el primero de enero de 2026. La medida eleva los aranceles a mil 463 fracciones importadas de países con los que México no tiene tratado de libre comercio, entre ellos China.
El promedio simple de esos aranceles es de 28.95 por ciento, aunque el análisis de Dussel Peters muestra que el arancel ponderado sobre el total de las importaciones chinas asciende apenas al 9.78 por ciento, porque casi la mitad de lo que México importa de China no quedó incluido en el paquete.
China respondió en septiembre de 2025 con una investigación formal sobre las barreras comerciales mexicanas, que podría concluir con contramedidas. El investigador advierte que la posibilidad de un escalamiento en el ámbito comercial en 2026, justamente cuando se renegocia el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, “es realista y preocupante”.
Lo anterior se da en un contexto en que Estados Unidos ha planteado, entre sus objetivos para la revisión del T-MEC, reforzar los mecanismos de trazabilidad de inversiones chinas en México, elevar las reglas de origen en sectores como autopartes y automotriz para excluir insumos de origen chino y mantener controles a las exportaciones regionales de alta tecnología hacia China.
Dussel Peters documenta además que las instituciones bilaterales creadas por México y China en el siglo XXI han operado con falta de seguimiento que califica de inaceptable. La Comisión Binacional Permanente, el máximo órgano de diálogo entre ambos países, no se ha reunido desde 2014.
El Grupo de Alto Nivel de Inversiones celebró su última sesión en 2015. Temas identificados desde la primera reunión de esas instancias, como el desequilibrio comercial o las diferencias estadísticas en el registro de flujos de inversión, nunca recibieron respuesta concreta.
