▲ Los integrantes de la banda The Cramps en el Tropicana, en Hollywood, en 1978.Foto Concord Records
Harnán Muleiro
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Martes 9 de junio de 2026, p. 8
La foto de 1972 muestra a dos jipis un poco raros, pelilargos delgadísimos que observan la cámara con una ligera desconfianza. Seis años después la misma pareja posa para la portada de un disco que quedó olvidado: él con los ojos fijos en el lente, listo para empezar una pelea con quien sea que esté observando del otro lado, ella vestida completamente de negro, combinada con los enormes perros que sostiene junto a los otros integrantes de The Cramps.
El grupo formado en Sacramento, California, tomó en serio el absurdo del rock and roll: su estética y sus canciones apuntaron directamente a una época en la que hacer esa elección musical significaba estar al margen de la sociedad. Más que covers hicieron muchas versiones de otros artistas, casi en la tradición del blues, The Cramps homenajearon a otros renegados, intentando reflejar el espíritu salvaje de las grabaciones originales.
Su búsqueda de bandas desconocidas, a veces con un solo sencillo editado en un sello regional, fue una misión contra la conformidad de consumir únicamente la música popular, y el tiempo les dio la razón; su forma de dedicarse a las melodías abandonadas se diseminó por el mundo, en nuevos grupos y coleccionistas por igual.
Varios arquetipos del roquero mutante fueron desarrollados por The Cramps; por ejemplo, el melómano fanático del cine clase b y la literatura de ciencia ficción. La guitarrista Poison Ivy patentó su propio estilo: parte diva del cinematógrafo de los 50, parte chica rockabilly, una Betty Boop pelirroja, visiblemente satisfecha con algún pacto demoniaco.
Estuvieron activos desde 1976 hasta 2009, año de la muerte del cantante Lux Interior, que significó el fin de esa dupla roquera legendaria, poseedores de una discografía que sostuvo su calidad hasta su último lanzamiento.
El productor
Pasó de ser una estrella juvenil con The Box Tops a liderar un proyecto incomprendido en su época: Alex Chilton fue el líder de Big Star, junto a Chris Bell, fueron una banda con grandes melodías, facilidad para las harmonías vocales, que empezaron con cierta inocencia en su LP debut de 1972 y dos discos después reflejaron la traumática explosión del conjunto en Third/ Sister Lovers. La música de Big Star y la de The Cramps fue completamente opuesta, pero el hecho de que Chilton se dedicara a producir al grupo de Ivy y Lux, en vez de ser una estrella reconocida mundialmente, es prueba de la teoría musical de The Cramps, en la que las personas más talentosas no suelen ser reconocidas.
La aparición
Gravest Gravy, el disco perdido de The Cramps, será editado por Vengance Records el 21 de agosto y, a pesar de contener un arte de tapa propio, un nombre, canciones producidas tanto por Lux & Ivy como por Alex Chilton, el elepé quedó olvidado en el tiempo. Lo cierto es que el rescate contó con el trabajo de Ian Mackaye y Henry Rollins, colaborando con Poison Ivy para curar el material. La participación de Poison Ivy en el proyecto es su primera noticia pública desde el final de The Cramps.
El contenido de este misterioso disco consiste en algunas versiones. Como Hungry, de Paul Revere and the Riders y composiciones originales del disco Psychedelic Jungle (1981), con el tempranamente fallecido Bryan Gregory en la guitarra. Los últimos discos de The Cramps antes de este hallazgo fueron Fiends of Dope Island (2003), con piezas originales, y el disco con material de archivo How to Make a Monster (2004).
Grabaciones legendarias
Sus conciertos, tanto en la Ciudad de México como en Tijuana, son el tipo de actuaciones que alimentan las leyendas de la música, fotos borrosas que muestran que cualquiera hubiera deseado estar ahí, y una grabación misteriosa de su aparición en México, de la cual se encuentra una portada, pero no su contenido sonoro. Quizás un día aparezcan esas grabaciones para escuchar una prueba de lo que fue la leyenda de The Cramps en México entre 1991 y 1992.
