Si quedaba alguna duda sobre el papel clave de la inteligencia artificial para la seguridad nacional, Estados Unidos la ha resuelto este sábado. Donald Trump ha vetado por primera vez la exportación de un modelo de IA fuera de las fronteras del país o su uso por parte de extranjeros. Esto ha obligado a Anthropic, la empresa que lo desarrolla, a cortar por completo el acceso a esta tecnología ante el temor de no poder satisfacer las prerrogativas de la Casa Blanca.
Anthropic llevaba meses en el ojo del huracán. Primero, por negarse a levantar algunas salvaguardas de seguridad para el uso de su tecnología en armas autónomas o vigilancia masiva. Después, por el desarrollo de Mythos, una IA que ha puesto en alerta la ciberseguridad mundial por su capacidad para encontrar brechas de seguridad que los mejores especialistas humanos habían pasado por alto. Lo que implica que, si cayera en las manos equivocadas, podría utilizarse para lanzar ataques contra infraestructuras críticas, administraciones públicas o la banca.
