▲ México y Sudáfrica iniciaron el maratón de partidos de la justa mundialista. El tricolor tuvo la iniciativa ante un contrincante que sorprendió por su falta de técnica.Foto Víctor Camacho
T
im, Elba de Paula Lima, el entrenador brasileño autor de, quizá, la frase más famosa del futbol, la dijo para explicar metafóricamente las dos opciones de este juego: atacando te descubres la cabeza, defendiendo dejas los pies al aire.
Bien, yo me permito tomar prestada esa misma frase, pero con la intención de desautorizar a quienes utilizan el futbol para intentar ocultar la realidad.
En estos casos, la manta no sólo es corta de tamaño, sino también en el tiempo. Es decir, no obstante la pasión envolvente del futbol, capaz de nublar la razón del más pintado, la realidad es tozuda y sigue ahí. Además, si en algún momento la terrible realidad actual del mundo con Estados Unidos ejerciendo de matón internacional, queda oculta por alguna jugada maravillosa, algún gol que quita la razón o alguna atajada imposible que corta la respiración, dura ese instante.
Tal vez el Mundial postergue durante un mes y pico, el conocimiento de lo que está pasando realmente fuera del futbol. Porque todos necesitamos un momento de esparcimiento, de relax, de alegría ante tanta tristeza acumulada. Pero el ocultamiento no va más allá.
Terminado el mundial, las cosas vuelven a su lugar. Donald Trump, Netanyahu, Milei y todos los personajes despreciables que nos indignan con sus atropellos bélicos o económicos, sus asesinatos y sus genocidios, continuarán generando también resistencias y rebeliones populares.
Vayamos a las canchas, que ya empezaron los partidos. Antes de hablar de futbol debo confesar que las ceremonias inaugurales me resultan insoportables. Para colmo después vienen los himnos nacionales. ¿Qué tienen que hacer los himnos en un partido de futbol? Es un recurso emocional “patriótico” que desmiente la gente haciéndose selfis mientras cantan. Registrando sus emociones para la posteridad. También lo hacen cuando gritan los goles. Como decía un amigo “la estupidez no tiene reparos”.
Bien, hablemos de futbol por fin. México y Sudáfrica iniciaron el maratón de partidos. No podemos decir que fue un gran partido. Tampoco un buen partido. Es cierto que el debut en un Mundial, no es fácil de afrontar emocionalmente para los jugadores, en especial los locales. México tuvo la iniciativa ante una Sudáfrica que me sorprendió por su falta de técnica, algo que no hace mucho era inconcebible en los sudafricanos, que tenían otros inconvenientes, pero ese no.
Lo que no me sorprendió fue el primer gol de México y del campeonato. Todos los equipos del mundo, todos, hacen la misma salida con la pelota desde su arco, desde que el Barcelona de Guardiola lo difundió hace unos 15 años. Se abren los centrales, el arquero con la pelota, viene un volante a recibir, etcétera. Esa salida sorprendió el primer año, el segundo, el tercero, pero, como decía Luis Aragonés “hasta el más tonto hace relojes”. Ya no sorprende a nadie. Y por otra parte es una pésima salida, porque se juega sin protección alguna. La perdió el volante sudafricano y gol de México. No crean que eso los inhibe. Al minuto del segundo tiempo, Sudáfrica hace la misma jugada y no fue gol de México, otra vez, de casualidad.
Hay que decir que también los mexicanos hicieron la misma salida.
Muy difícil de entender, sabiendo que hoy día en los cuerpos técnicos de los equipos hay como 15 entrenadores. ¿A ninguno se le ocurre otra salida?
Sudáfrica sufrió en este partido el mal de los equipos débiles. Maneja la pelota más o menos bien, de área a área, pero pierde con facilidad en las dos áreas.
México aprovechó esa debilidad y aún sin jugar bien, ganó merecidamente y con cierta comodidad.
Corea del Sur-República Checa. Los coreanos sí que jugaron bien. ¿Qué es jugar bien? Me niego a explicar lo que todos sabemos, aunque algunos que les gusta jugar a no jugar, quieren complicar la cosa. Además, como leí por ahí, “yo sé lo que es el amor, pero si me lo preguntan ya no lo sé”.
Chequia salió a defenderse, pero esta vez ganó el que propuso jugar, el que quiso jugar y lo hizo muy bien.
Canadá-Bosnia. En este partido, uno veía que la pelota iba de un lado al otro de la cancha sin ton ni son. Cuando eso sucede es que se está jugando decididamente mal.
Canadá dominaba la situación pero tenía un defecto: jugaba muy atolondrado y no tenía tiempo para pensar. Todo lo hacía a gran velocidad y la pausa es necesaria para ser rápido. (no hablo de la pausa para hidratación, mejor dicho para la publicidad).
Empataron, como si la justicia futbolística (que no siempre es justa) hubiera entendido que ninguno de los dos, merecía ganar.
Estados Unidos golea y gusta.Con una facilidad impensable ante un rival tan aguerrido como Paraguay, Estados Unidos ganó, goleó y gustó para completar las aspiraciones de sus hinchas más exigentes. Además hizo goles muy bonitos. Junto a Corea, los que mejor jugaron.
