▲ La selección iraní, que viajó ayer desde su base en Tijuana, reconoció la cancha del estadio de Los Ángeles para su debut hoy contra Nueva Zelanda.Foto Afp
Ap y Mireya Cuéllar
La Jornada Baja California
Periódico La Jornada
Lunes 15 de junio de 2026, p. a11
El capitán de la selección de Irán, Mehdi Taremi, afirmó que su equipo está viviendo una experiencia difícil en el Mundial 2026 debido a las múltiples perturbaciones causadas por la guerra de su nación con Estados Unidos, coanfitrión del torneo.
Los iraníes llegaron ayer a Los Ángeles procedentes de su base de entrenamiento en Tijuana, justo al otro lado de la frontera con Estados Unidos, a unos 225 kilómetros del estadio donde esta noche debutarán en la fase de grupos contra Nueva Zelanda.
“Sentí la tensión desde el primer momento en que llegamos a este Mundial”, dijo Taremi en una conferencia de prensa. “En cualquier torneo donde hay tensión, no podemos tener la misma experiencia maravillosa de la que siempre hablamos, llena de paz y alegría. Sé que no fuimos los únicos, que varios países tuvieron problemas con las visas y cambios en los campos de entrenamiento. Antes de llegar, la sensación, la emoción que la gente siempre tiene, cómo esperan con ansias el Mundial, creo que en esta ocasión tal vez no la sintieron igual”.
Estados Unidos atacó a Irán el 28 de febrero, y los primeros embates con misiles acabaron con la vida de su líder supremo, el ayatollah Ali Jamenei. Desde entonces, la guerra se ha ralentizado y reanudado varias veces.
“Este tipo de tensión empaña la alegría y el mensaje de la FIFA y de nuestra gente, que es que el futbol trae la paz”, señaló Taremi, el delantero del Olympiacos de 33 años y quien disputa su tercer Mundial. “Creo que este torneo podría haber ofrecido un mejor ambiente, pero espero que en el futuro sea diferente para todos los aficionados, independientemente del equipo al que apoyen”.
Irán inicialmente planeaba entrenar en Tucson, Arizona, pero después del estallido de la guerra, tuvo que trasladarse a Baja California. Desde ese momento se ha visto acosado por problemas logísticos, incluyendo la denegación de visas a algunos miembros de su delegación.
Unir naciones
“Sin duda, esto afectará negativamente el espíritu del futbol”, declaró el seleccionador iraní, Amir Ghalenoei. “El balompié se supone que une a naciones y culturas. Ganar o perder es una cuestión personal, pero el futbol, como deporte, se trata de generar alegría. Estas circunstancias han afectado nuestra concentración técnica, pero me he esforzado mucho para que mis jugadores se centren en la estrategia y la técnica”.
La selección iraní sólo realizará viajes breves a Estados Unidos para sus partidos, llegará el día anterior al encuentro y regresará inmediatamente después. Jugará de nuevo en Inglewood, California, el domingo contra Bélgica, antes de completar la fase de grupos en Seattle contra Egipto el 26 de junio.
Sin dar detalles, Taremi informó que el viaje desde Tijuana hasta el estadio de Los Ángeles duró aproximadamente cinco horas, incluyendo el vuelo, que fue muy corto.
“Quisiera agradecer a la buena gente de México, pero nosotros, los iraníes, estamos acostumbrados a sacar oportunidades de las dificultades y no pensamos en otra cosa que no sea brindar alegría a los demás”, subrayó Ghalenoei.
Horas antes, al salir del hotel Marriot, en Tijuana, a bordo de un camión azul con la leyenda Iran National Team, el equipo asiático fue despedido por decenas de aficionados –arremolinados en la banqueta– que gritaban desde el bulevar Agua Caliente: “Irán, hermano, ya eres mexicano”.
Familias completas, papás con niños que llevan su álbum Panini, mujeres con la cabeza cubierta y una vestimenta que habla de su religión, gringos medio despistados que andan buscando un ambiente futbolero que no encuentran en San Diego… llegaron poco antes de las 10 de la mañana con la expectativa de ver a los seleccionados, pedirles un autógrafo, tomarse una foto. Nada. La FIFA no autorizó el acercamiento, dicen entre la bola.
En las redes sociales circuló la versión de que habría un momento entre jugadores y aficionados. Eso hizo que llegaran hasta las inmediaciones del hotel un gran número de personas en busca de un golpe de suerte que los acerque a la historia; al hecho de que la selección de un país tan distante duerma en Tijuana. Hay que “saborear nuestro pedacito de mundial” –dice alguien–. Aunque ese pedacito sea producto de una guerra.
