▲ Kevin Warsh dictó ayer su primera sesión del sistema de la Reserva Federal.Foto Ap
Reuters
Periódico La Jornada
Sábado 20 de junio de 2026, p. 13
Washington. El nuevo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Kevin Warsh, dejó rápidamente su huella en el cargo: en su primera reunión sobre política monetaria que supuso el regreso a un modelo de banca central simplificado, al estilo de los años 90, antes de que las crisis de este siglo situaran a la Fed en el centro del escenario de la gestión económica y convirtieran a su líder en el “consolador en jefe” tanto para Wall Street como para la clase media.
La pregunta ahora es si el papel reducido que busca para la Fed –y, en la práctica, para sí mismo– es compatible con un mundo cada vez más complejo, un entorno informativo más intenso y polarizado, y unos mercados ya acostumbrados a una dieta constante de comentarios de los principales dirigentes monetarios.
Independientemente de si fue su intención, el énfasis de Warsh en la inflación durante la rueda de prensa del miércoles, sin ningún comentario más matizado sobre qué podría alcanzar el umbral para una subida de tasas, llevó a los inversionistas a concluir que se avecina una subida en breve y a empezar a impulsar al alza los rendimientos de los bonos.
La reacción del mercado “se vio amplificada por la rueda de prensa de Warsh, que “combinó un énfasis de línea dura –casi centrado exclusivamente en el mandato– sobre la necesidad de garantizar la estabilidad de precios con una ausencia total de cualquier análisis matizado sobre la estrategia de la Fed o su función de reacción”, escribió Krishna Guha, antiguo alto cargo de comunicación de la Fed de Nueva York y actualmente vicepresidente y director de economía y estrategia de bancos centrales en Evercore ISI.
En la primera reunión de Warsh al frente de la Fed, ésta mantuvo las tasas de interés estables en el rango de 3.50 y 3.75 por ciento, donde han permanecido desde diciembre, anunciándolo en un escueto comunicado de política monetaria, que recuerda a los de la década de 1990 por el entonces presidente Alan Greenspan, famoso por su reticencia a revelar al público su forma de pensar. Warsh no quería dejar ver que los responsables de la política monetaria se inclinan mayoritariamente por la probable necesidad de aumento de tasas este año.
Las declaraciones concisas tampoco significan necesariamente que sean claras, y algunos de los cambios plantearon tantas preguntas como respuestas sobre la nueva era de la Fed. En lugar de la sencilla afirmación objetiva de que “la inflación es elevada”, utilizada bajo el mandato del ex presidente Jerome Powell, por ejemplo, la primera declaración de Warsh fue condicional, al afirmar que la inflación era elevada “en relación con el objetivo de 2 por ciento”.
La Fed tiene un doble mandato, mantener controlada la inflación y fomentar el crecimiento del empleo. En este sentido, la nueva declaración da otro giro comparativo al afirmar que el aumento del empleo se ha “mantenido al mismo ritmo que la población activa”.
Este lenguaje parece eludir el “curioso” equilibrio que observó la Fed de Powell, mientras se debatía sobre cómo la campaña de mano dura contra la inmigración del gobierno de Trump había alterado el número de puestos de trabajo necesarios para mantener estable la tasa de desempleo. Warsh no profundizó en ello.
