▲ El tema de la fragmentación institucional entre IMSS, Issste e IMSS-Bienestar es un asunto que está pendiente.Foto La Jornada
Ángeles Cruz Martínez
Periódico La Jornada
Jueves 9 de julio de 2026, p. 12
El sistema único de salud en México será posible sólo cuando exista un fondo común de financiamiento, lo que necesariamente involucra una reforma fiscal, que ya es urgente; sobre todo, que los sectores de mayores ingresos aporten más. Los recursos también deben provenir de los impuestos a alimentos, bebidas, alcohol y tabaco, afirmó Arantxa Colchero, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).
En conferencia organizada por la Coalición México Salud-Hable, la especialista indicó que el plan del gobierno para el intercambio de servicios médicos a fin de que las personas acudan a la unidad médica que les quede más cerca con independencia de su derechohabiencia, es positivo en tanto sea un mecanismo de transición, aunque estará incompleto sin los elementos señalados y sobre todo si no se resuelve la fragmentación institucional.
La existencia de diferentes organismos de salud condiciona la heterogeneidad en la atención médica, lo que incluye la calidad y la inversión que realizan cada uno. “Hay que aprender de las instituciones que gastan menos para producir salud”.
Colchero puntualizó que si bien se requiere una mayor inversión en el sector, también es cierto que no siempre un mayor gasto implica una mejor salud por factores como los altos costos de los insumos, sobreutilización de algunos como los antibióticos y las ineficiencias administrativas.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, a escala global entre 20 y 40 por ciento de los recursos destinados al sector se desperdician por ineficiencias, indicó.
La experta comentó un par de publicaciones de México Salud-Hable sobre el gasto público en el IMSS, Issste e IMSS-Bienestar y sus posibilidades de financiamiento. Señaló que además del dinero se deben tomar en cuenta las barreras de acceso que van desde las distancias entre los hogares de los pacientes y las unidades de salud.
En ocasiones, están tan lejos que los usuarios prefieren acudir a los servicios médicos privados, en específico a los consultorios anexos a farmacias. En la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) se ha encontrado que 65 por ciento de las personas sin acceso a la seguridad social acuden a esos lugares, pero también 40 por ciento de los afiliados al IMSS. En este último caso, más para evitar enfrentarse a largos tiempos de espera por la saturación de los servicios.
Un asunto que también requiere atención es el tema de los trabajadores, pues según la institución en la que laboren tienen condiciones, salarios y prestaciones diferentes.
Colchero destacó que en el país ha habido varias reformas del sistema de salud, pero ninguna ha resuelto el tema de la fragmentación de los servicios y la desigualdad. El servicio único de salud podría ser el camino para tener resultados en el mediano y largo plazos, pues los cambios tardan en concretarse.
