▲ Brenda Valenzuela realizó una jornada de unión de textiles en memoria de los desaparecidos.Foto Yazmín Ortega Cortés
Jessica Xantomila
Periódico La Jornada
Sábado 11 de julio de 2026, p. 8
Brenda Valenzuela, madre de Carlos Emilio Galván, quien desapareció el 5 de octubre de 2025 en Mazatlán, Sinaloa, viajó desde su estado para manifestarse en la llamada Glorieta de las y los Desaparecidos, en Paseo de la Reforma, y exigir que la Fiscalía General de la República (FGR) avance en las investigaciones para dar con el paradero de su hijo.
Lamentó que, a pesar de la evidencia, de que hay detenidos y de que Carlos desapareció en un restaurante, no ha sido posible localizarlo. “¿Qué ha faltado? Esa es la pregunta que me hago y les hago a las autoridades”, expresó.
Al momento de los hechos, enfatizó en entrevista, había “muchísimas pruebas; el lugar estaba lleno de personas, de equipo de seguridad y de cámaras de vigilancia. Sin embargo, nueve meses después, lejos de que todo eso haya sido motivo para darle seguimiento y dar con el paradero de mi hijo, se perdió información y tiempo valioso desde que el caso estuvo en investigación del fuero común”.
Brenda indicó que, si bien ahora se mantiene en coordinación con las autoridades federales, “creo que nada ha sido suficiente, que nada se ha alcanzado para poder encontrar a mi hijo”.
Como parte de su manifestación, en la que estuvo acompañada de familiares y su abogado, unió, con una máquina de coser, más de 400 mantas con mensajes bordados sobre la desaparición de Carlos y la crisis que este flagelo representa para Sinaloa y el país.
“Una desaparición no sólo se lleva a la persona, también se lleva la paz de una familia. Nos arrebata la tranquilidad, la certeza, la posibilidad de volver a dormir una noche completa”, externó.
Carlos, recordó, acudió a un establecimiento –relacionado con un ex funcionario estatal– acompañado por dos primas y “a partir de que comenta que va al baño, no sabemos de él”.
Antes de convertirse en una ficha de búsqueda, él era “amante del ciclismo, de descubrir caminos, de compartir una buena mesa, de reír, de hacer planes, de hablar, de abrazar a quien quería”, compartió.
