▲ Disminuir el consumo de alimentos y bebidas no saludables, una medida fundamental.Foto Luis Castillo
Ángeles Cruz Martínez
Periódico La Jornada
Miércoles 15 de julio de 2026, p. 11
En México, 37 por ciento de los adultos viven con obesidad y aunque es un problema creciente que se identificó en el país desde hace más de 20 años, en aquel momento se responsabilizó a las personas. Ahora hay una política pública con acciones como los impuestos, el etiquetado en alimentos y bebidas y el Protocolo Nacional de Atención Médica (Pronam) con lo mínimo que en la clínica se debe ofrecer a los pacientes. Faltan otras medidas y que las mencionadas se apliquen de manera efectiva, afirmó Simón Barquera, presidente de la Federación Mundial de Obesidad.
En entrevista en la víspera de la inauguración del Congreso Internacional de Obesidad, que por primera vez se realiza en México, el investigador del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) comentó que asisten especialistas de 90 países y se presentarán hallazgos como que en la reciente década aumentó 25 veces la búsqueda en Internet de medicamentos para bajar de peso.
La investigación de Orna Reges, de la Universidad Ariel de Israel, identificó que este incremento se ha dado a partir del desarrollo de los agonistas del receptor de la hormona GLP-1, molécula que imita la acción natural del organismo para reducir el apetito y la sensación de hambre. Uno de los pro-ductos más conocidos es Ozempic.
En cambio, el interés por las medidas centradas en la modificación de hábitos alimenticios y la realización de ejercicio físico se ha mantenido estable en el mismo periodo.
Modificación de la conducta alimenticia
Barquera dijo que los medicamentos son útiles sólo en casos específicos. Su prescripción requiere de una infraestructura con personal médico capacitado en el uso del Pronam, programas de alimentación saludable y para la modifi-cación de la conducta alimenticia de los pacientes.
Como parte de un manejo integral, se han de incluir los tratamientos farmacológicos que pueden ayudar, pero no son la solución única.
Sobre la situación en México, el investigador y promotor de las medidas para disminuir el consumo de alimentos y bebidas no saludables, dijo que la política pública contribuirá a disminuir el exceso de peso en la población.
Hay avances, como la disminución de 7 gramos de azúcar en los refrescos, equivalentes a 32 calorías. En algunos países, con 10 calorías menos por persona al día, han logrado reducir la obesidad, aseguró.
En México esa reformulación se suma a un descenso en el nivel de compra de estos productos como consecuencia de los impuestos al consumo y a las campañas de comunicación que alertan sobre el riesgo para la salud.
Problema multifactorial
Lo más importante es reconocer que la obesidad se genera por múltiples factores y se requiere un manejo integral y conjunto.
Estimó que es posible cumplir la meta para 2030 de que la prevalencia de obesidad sea menor a 40 por ciento. Sería un logro por la cantidad de personas que no llegarían a ese estado y habrán mejorado sus condiciones de salud.
A contracorriente de la industria
Pero hay otras variables que pueden incidir, como el impulso de la industria al consumo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas y si en esto colaboran las autoridades al permitir la promoción excesiva de esas mercancías, como ha sido durante el Mundial de Futbol, dijo Barquera.
