Pocos santos han experimentado una transformación cultural tan grande como la de San Sebastián. Este ha sido venerado durante siglos como mártir cristiano, inmortalizado por algunos de los artistas más grandes del Renacimiento, y posteriormente convertido en icono gay. Su historia comienza en la Antigua Roma, pero esta ha trascendido incluso más allá de la Iglesia.
Como mártir cristiano
Según la tradición cristiana, San Sebastián era un soldado romano que servía a la Guardia Imperial durante el reinado del emperador Diocleciano. Este organizó la última y quizá más sangrienta persecución a cristianos del Imperio Romano, lo que obligó a muchos creyentes a practicar la religión en secreto. Entre ellos, estaba Sebastián.
Se dice que el hombre consolaba a los cristianos encarcelados y los animaba a mantenerse firmes en su fe, pero pronto las autoridades del Imperio descubrieron sus creencias, y Diocleciano ordenó su muerte. Sebastián fue desnudado, atado a un árbol y disparado por los arqueros con cientos de flechas.
Su cuerpo quedó atravesado y fue dado por muerto, pero la tradición cuenta que este consiguió sobrevivir. Sin embargo, el emperador logró encontrarlo de nuevo y ordenó que lo golpearan hasta la muerte. Esta vez sí, su cuerpo fue arrojado a las alcantarillas de Roma antes de que otros cristianos lo recuperaran y lo enterraran.
Como inspiración artística
A partir del Renacimiento, decenas de pintores comenzaron a representar a San Sebastián cada vez más como una figura masculina juvenil, casi idealizada, prácticamente desnudo y con la mirada dirigida hacia el cielo. Ya en este momento se pintaron ejemplos significativos que terminaron por dar forma al santo como icono LGTBI.
Entre ellos, destaca la representación de San Sebastián realizada por Bartolomeo di Giovanni, que actualmente se encuentra en la Walker Art Gallery de Liverpool. El propio Bartolomeo fue acusado de mantener relaciones homosexuales en Florencia en 1492, en una época en la que Girolamo Savonarola (1452-1498) tomó el control de la ciudad e ilegalizó la homosexualidad.
Como icono para los homosexuales
Durante los siglos XIX y XX, cuando la homosexualidad seguía criminalizada y estigmatizada en gran parte del mundo, Sebastián adquirió un significado cultural completamente nuevo para los artistas e intelectuales del colectivo. Estos buscaban a menudo figuras con las que conectar y el mártir cristiano se convirtió en una de ellas.
En su novela semiautobiográfica Confesiones de una máscara (1949), el autor japonés Yukio Mishima reveló que la imagen de este santo fue la que inspiró su despertar sexual. Años después, Sebastiane (1976), la película británica dirigida por Derek Jarman sobre la vida de San Sebastián, trató explícitamente al mártir como un icono gay. Son solo dos de los ejemplos más populares.
Durante la epidemia del VIH/SIDA de los años 80 y principios de los 90, el santo también adquirió un nuevo significado, pues muchos empezaron a ver en su historia una metáfora del sufrimiento frente al estigma social. A día de hoy, San Sebastián sigue siendo uno de los iconos culturales queer más reconocibles.
