La reducción de la red de entidades financieras está transformando un servicio que durante décadas estuvo asociado casi exclusivamente a la banca: las cajas de seguridad. De hecho, cada vez más particulares, familias y empresas recurren a soluciones especializadas para custodiar joyas, relojes, documentación importante, soportes digitales o pequeños objetos de valor. Frente al modelo tradicional, estos espacios combinan cámaras acorazadas, bombas de humo, sensores térmicos, volumétricos y de vibración.
¿Cómo se protegen las cajas?
Así, Centro de Valores, depósito privado de alta seguridad que alberga la cámara acorazada más grande de España, ha identificado cinco aspectos que conviene analizar antes de elegir una caja de seguridad: la infraestructura, la identificación, la confidencialidad, las condiciones de acceso y los protocolos de custodia.
- ¿Qué infraestructura protege la caja? Una caja forma parte de un sistema de protección más amplio. Antes de contratar, conviene conocer las características de la cámara acorazada, los sistemas de vigilancia, los controles de acceso y los protocolos aplicados. También es recomendable comprobar si la infraestructura cuenta con certificaciones o evaluaciones externas que permitan valorar su nivel de seguridad con criterios verificables.
- ¿Cuándo y cómo se puede acceder? Desde Centro de Valores consideran esencial revisar los horarios, los mecanismos de identificación y el procedimiento para autorizar a otras personas. Un servicio adecuado debe permitir consultar los bienes cuando sea necesario y garantizar, al mismo tiempo, que solo accedan los usuarios autorizados.
- ¿Cómo se protege la confidencialidad? La confidencialidad no se limita al contenido de la caja, también incluye la protección de los datos personales, la documentación y la información generada durante los accesos. Por ello, se aconseja asegurarse de que el proveedor aplica protocolos vigentes y procedimientos seguros, auditables y acordes con la normativa.
- Elegir el tamaño adecuado. Una escritura, un pasaporte o un soporte digital requieren menos espacio que una colección de relojes, con sus estuches, certificados y documentación, o que varias piezas de joyería familiar. Los expertos de la cámara acorazada más grande de España recomiendan escoger una caja que se adapte a los bienes que se desean proteger y a su posible evolución, en el caso de que queramos añadir más documentos, ampliar una colección de relojes, etc.
- Comprobar los servicios asociados. La elección no depende únicamente de las características de la caja, sino también de los servicios que la acompañan. Entre ellas, conviene valorar si el proveedor ofrece espacios privados para revisar documentación o examinar los artículos, así como soluciones adaptadas para objetos que requieren cuidados específicos, como obras de arte o colecciones de vino.
“La elección de una caja de seguridad no debería depender únicamente de su precio o proximidad. Lo verdaderamente importante es conocer qué infraestructura, procedimientos y profesionales respaldan el servicio. Proteger un bien de valor exige combinar seguridad, confidencialidad, accesibilidad y, cuando sea necesario, unas condiciones adecuadas de conservación”, explica Brian Lavio, presidente de Centro de Valores.
