Alquézar, por lo general, no suele estar en el radar de quienes visitan Aragón. Está en el Somontano de Barbastro, al abrigo de la sierra de Guara, y quizá por eso muchos pasan de largo sin darse cuenta de lo que aquí se pierden. Basta con asomarse un poco para entender por qué este pueblo está considerado uno de los más bonitos de España.
El nombre ya da alguna pista: viene del árabe al-Qasr, que significa ‘fortaleza’. Y así nació, como un castillo en lo alto de un espolón rocoso que vigilaba el río Vero. A partir de ahí fue creciendo el pueblo, primero como bastión musulmán y más tarde como villa cristiana. Hoy, esa historia se nota en cada rincón, desde la colegiata que domina el casco antiguo hasta las callejuelas que nos llevan arriba y abajo.
