En España hemos visto cómo el precio de los televisores cada vez es más bajo. Incluso modelos muy avanzados se pueden comprar por mucho menos que hace unos años.
La entrada de marcas como Xiaomi o TCL han ayudado a rebajar el coste, y la competencia es máxima.
Una de las firmas que más ha apostado por nuestro país es Hisense, que ofrece una calidad relación precio muy elevada, pero que para monetizar su inversión está empezando a hacer algo que no gusta a sus clientes.
Los propietarios de estos equipos están presenciando una transformación significativa en la forma en que el sistema operativo VIDAA, que es el que usan los televisores de Hisense, gestiona el contenido y la publicidad.
Lo que inicialmente se percibía como una plataforma limpia y orientada exclusivamente al entretenimiento, está derivando hacia un modelo de negocio mucho más agresivo basado en la monetización a través de la publicidad dirigida.
Este giro estratégico responde a una tendencia generalizada en el sector tecnológico, donde el beneficio ya no se obtiene únicamente de la venta del aparato físico, sino de la explotación continuada del tiempo de atención del espectador.
Algunos usuarios están informando de que, al encender el televisor, se encuentran ahora con una interfaz que prioriza recomendaciones patrocinadas y espacios publicitarios.

Otros indican que incluso a la hora de cambiar de fuente simplemente, para seleccionar el HDMI por ejemplo para controlar algún aparato, el sistema muestra anuncios que no se pueden saltar.
Parece que el objetivo de la empresa es transformar cada televisor en un panel dinámico que aprenda y muestre el máximo de anuncios posibles al usuario.
Esto no debería sorprender dado que el socio de Hisense en VIDAA es la empresa especializada en publicidad digital Nexxen.
Esta compañía anunció recientemente la introducción de publicidad programática, en la que cada oportunidad de mostrar un anuncio a un espectador que se presenta, se subasta en tiempo real a través de plataformas DSP de forma automática.
Para aquellos que buscan una experiencia de navegación fluida y sin interrupciones, esta evolución puede resultar molesta.
La saturación de elementos comerciales en la pantalla de inicio no solo puede afectar a la estética visual del menú, sino que en ocasiones puede influir en el rendimiento del procesador del televisor, provocando una respuesta más lenta a los comandos del mando a distancia.
De hecho, cada vez más usuarios apuestan por comprar un televisor basándose sólo en las especificaciones del panel, o de diseño, y luego dotarlo de funciones inteligentes con otros aparatos diferentes.
