▲ “De un día para otro no podemos buscar dónde quedarnos, tenemos niños, y sólo una escuela nos apoya”, señaló una mujer venezolana en el campamento.Foto Jair Cabrera Torres
Alexia Villaseñor y Jared Laureles
Periódico La Jornada
Sábado 21 de febrero de 2026, p. 5
Aunque hubo presencia de patrullas y maquinaria pesada, la Coordinación de Atención a la Movilidad Humana (CAMH) de la Ciudad de México suspendió el operativo de desmantelamiento que realizaría, desde las cinco de la mañana de ayer, en el campamento irregular ubicado en la colonia Vallejo, donde habitan más de 200 migrantes, debido a que existió “mucha tensión durante la madrugada”.
Abrumados y con temor, los extranjeros –en su mayoría venezolanos– estuvieron en vela durante la noche en espera del desalojo. Por este motivo, organizados en grupos, hicieron guardias y pegaron copias del amparo que un juez otorgó para evitar retirarlos.
Entre las personas que participaron había madres de familia, quienes manifestaron su preocupación por sus hijos, dado que querían evitarles que presenciaran un conflicto que pudiera generarles estragos sicológicos. Incluso, optaron por llevarlos a casas de vecinos mexicanos para resguardarlos.
En un breve mensaje a medios en el lugar, el titular de esta institución, Temístocles Villanueva, informó que se suspendieron las acciones planeadas: “hubo mucha tensión durante la madrugada y decidimos posponer la acción que íbamos a realizar el día de hoy”, indicó sin precisar detalles.
Con un tono menos incisivo que el del jueves pasado, cuando afir-mó que realizaría un “desmantelamiento total del campamento”, Villanueva mencionó que la intención era “informar sobre la pertinencia de abandonar este lugar, toda vez que no representa un espacio seguro en materia de protección civil, seguridad humana y condiciones sanitarias”.
Hostigamiento e incertidumbre
Al mismo tiempo, decenas de migrantes le reprocharon el ultimátum al no otorgarles tiempo suficiente para que las familias pudieran gestionar opciones, principalmente porque más de 60 niños acuden a la escuela. “De un día para otro no podemos buscar dónde quedarnos, tenemos niños, y la única escuela que nos ha dado apoyo es la primaria La Prensa Pemex”, señaló Daniela, migrante venezolana.
En el campamento –el único de tres en la capital que queda en pie– en la alcaldía Gustavo A. Madero, los extranjeros mencionaron que guardaron en bolsas sus documentos, junto con pocas prendas y ar-tículos personales. Otros resguardaron electrodomésticos en otros sitios, para que no fueran destruidos en la demolición.
Varios de los migrantes denunciaron que, desde principios del mes, ha habido más presencia de elementos policiacos en el campamento, lo que consideraron hostigamiento. Incluso, denunciaron, hace unos días se llevaron a dos compañeros por presunta venta de drogas, pero fueron liberados, debido a la falta de pruebas, aseveraron.
Después de horas de angustia, las personas que viven en este espa-cio externaron sentimientos encontrados, entre la felicidad por la suspensión del operativo, pero también incertidumbre al no tener una respuesta clara sobre qué pasará con el campamento en un futuro.
En tanto, vecinos y padres de fa-milia de las escuelas aledañas pidieron que se les reubique. “No estamos en contra de los migrantes, solicitamos una reubicación digna, como lo marca la ley”, sostuvo Verónica Cortés, directora de uno de los planteles. Precisaron que han hablado con autoridades de la CAMH, pero “no han resuelto nada”.
