Con menos de 15 minutos en la pantalla, Benicio del Toro disputa el Oscar al mejor actor de reparto
▲ Una batalla tras otra representa la segunda colaboración de Benicio del Toro con el director Paul Thomas Anderson.Foto Afp
Afp
Periódico La Jornada
Martes 10 de marzo de 2026, p. 9
Los Ángeles., Un cuarto de siglo después de ganar su primer Oscar, Benicio del Toro vuelve a competir con su personaje en Una batalla tras otra: un entrenador de karate que en los ratos libres ayuda a inmigrantes y con quien el actor afirma sentirse identificado.
“Hay mucho de mí allí”, dijo Del Toro a la Afp sobre el imperturbable Sensey Sergio St Carlos, quien, con una cadencia apacible, equilibra al manojo de nervios que es su compañero de escena, el ex revolucionario Bob Ferguson (Leonardo DiCaprio).
Del Toro confiesa que lo tomó por sorpresa la efusividad en torno al papel, que con menos de 15 minutos de pantalla lo puso en la disputa por el Oscar al mejor actor de reparto.
El puertorriqueño de 59 años compite en la categoría con su compañero de elenco Sean Penn, además del sueco Stellan Skarsgard (Valor sentimental), Jacob Elordi (Frankenstein) y Delroy Lindo (Pecadores).
Una batalla tras otra, favorita para llevarse el Oscar a mejor película con 13 nominaciones, sigue al ex revolucionario Ferguson, que intenta criar a su hija adolescente (Chase Infiniti) cuando el pasado regresa a pasarle factura.
El drama de padre e hija avanza en medio de actos insurgentes, redadas antimigratorias y complots supremacistas, en un Estados Unidos contemporáneo, pero sin fecha precisa.
Del Toro reconoce que vio el potencial de la cinta desde el comienzo, aunque consideró a sus colegas “como los verdaderos protagonistas”.
“Me sorprendió que de pronto me señalaran a mí, no me lo esperaba. Y se siente bien, pero también te puede incomodar un poco”, agregó.
Pero el actor dijo sentirse orgulloso de que sea justamente este rol el que “sea reconocido por lo que representa. De alguna manera, creo que demuestra que hay algo en él, hay un corazón ahí, y creo que por eso la gente se siente atraída hacia Sensey.
“Quizás eso es lo que hay en una película tan oscura, que trae un pequeño sentido de esperanza.”
“Mucha fuerza”
Del Toro comenzó su carrera en la televisión. Luego de varios papeles menores, como uno de extra en el video La isla bonita, de Madonna, pasó al cine.
Su primer rol de peso en la gran pantalla fue en Sospechosos comunes, en 1995, que lo hizo destacar en Hollywood.
En 2001 se consolidó al ganar el Oscar a mejor actor de reparto por Tráfico, venciendo a figuras como Willem Dafoe y Jeff Bridges.
Del Toro interpretaba a un policía de frontera que intenta mantenerse honesto en medio de la corrupción y el narcotráfico reinantes.
Fue nominado por segunda vez en 2004 por su participación en 21 gramos.
Elogiado por directores como Steven Soderbergh, Alejandro González Iñárritu, Denis Villeneuve, Guy Ritchie y Wes Anderson, Del Toro materializó en Una batalla tras otra una segunda colaboración con Paul Thomas Anderson, después de Vicio propio (2014).
El actor, cuya imponente presencia contrasta con su humildad y una aparente reticencia a ser el centro de atención, abrazó el proyecto justamente por tratarse de Anderson, el aclamado director que busca hacerse con su primer Oscar el domingo luego de 14 nominaciones en su carrera.
El actor describió a Anderson como alguien que crea “un espacio cómodo para la creatividad, para la colaboración”.
En ese clima, la visión de Del Toro terminaría remodelando el accionar del sensey y, por ende, la película. “Sensey lo ayuda (a Bob) a ir del punto A al punto C. Ahora, lo que pasa en el ínterin, eso cambió un poco.”
“Se volvió más un luchador para los necesitados, un protector de esos migrantes que buscan el sueño americano”, cuenta Del Toro.
La entrega de su personaje sobresale en una trama en la que las debilidades de revolucionarios, militares y supremacistas afloran, volviéndolos cada vez más ensimismados.
En una escena, el maestro hace que el protagonista Bob, frenético y enajenado, salude a su familia y a algunos de los migrantes que está ayudando a proteger, cuyas vidas también corren peligro.
“Lo sentí con mucha, mucha fuerza”, dijo Del Toro. “Sentí que el tema necesitaba ser tratado con humanidad, con respeto”.
Para él ha sido “un honor” representar a la comunidad latina y ser parte del destacado elenco.
