Jorge Caballero
Periódico La Jornada
Domingo 22 de marzo de 2026, p. 7
Con el rasposo sonido del güiro, el beat-beat de la conga, las luces multicolores estroboscópicas y las voces incesantes e indelicadas de las bocinas instaladas en varios puntos de la Plaza de la Constitución, los sonideros inauguraron el Festival Noche de Primavera 2026. La francachela musical se extendió por eje Monumento a la Revolución-Plaza Manuel Tolsá-kiosko Alameda Central, donde un centenar de propuestas musicales dispares dieron cuenta del inicio de la primavera y, por supuesto y sólo para ser precisos, corroboraron la desmercantilización del espectáculo y la cultura, como postula Thomas Piketty en su libro: Igualdad, qué es y por qué importa, pues los actos musicales que se desperdigaron, como misil iraní, del Centro Histórico hacia todos los puntos de las alcaldías de la Ciudad de México, todos, absolutamente todos, fueron gratuitos.
Y para ser exactos, a lo que Piketty dice, en el Monumento a la Revolución, segundo punto decisivo del festival, una pareja cómodamente sentada en sus sillas pegables, dicen al momento que el grasoso blues de Guillermo Briseño estrenaba las hostilidades sobre el escenario: “Venimos a ver a Meme… pagamos por verlo hace unos meses en el Teatro Metropólitan… de haber sabido que estaría gratis aquí nos hubiéramos esperado”.
El rosario de sonideros en el Zócalo comenzó con Sensación Barranco, Sonido Nueva sensación + Cali All Starz y Sonido Kanela quienes a pesar del poco público armaron un buen bailongo. Continuaron los sonideros Fostermanïa, Superestrell Rumbero y Alis Pedraza La Sabanera quien hizo honor a su alter ego y puso a rumbear a unos cuantos miles quienes se deschongaron, incluso los que no tenían mucho pelo sacaron sus pasos imposibles y terribles.
En pareja o en solitario
En las inmediaciones y en la plancha todos disfrutaban a su manera: bailando en parejas, en solitario e incluso algunos tímidamente lustraban el asfalto y otros aprendían sus primeros pasos de baile.
La diferencia vino cuando El Junior Ritmo, Sorpresa y Detonadores tomaron el escenario y con sólidos fundamentos rocanroleros pusieron a bailar al más puro estilo trisolñero al público provocando brillar los pasos imposibles y el paso de la lavadora, al tiempo que las bocinas escupían: “Gracias público bonito, los queremos porque sin ustedes no somos nada”.
▲ Aspectos del Festival Noche de Primavera 2026.Foto Germán Canseco
El escenario estaba calientito para la aparición de Gatubela quien se comportó a la altura y comenzó homenajeando a El Malo del Bronx Willie Colón con uno de sus mejores temas, Idilio. El reciente recuerdo de la pérdida de Colón inundó el ambiente y la melancolía llenó los corazones de los asistentes quienes hasta bailaron de a cartoncito de cerveza susurrando la romántica letra al oído de sus parejas.
Gatubela se dio cuenta del embrujo al que sometió al público y soltó otro homenaje, ahora a El Guadañas, vocalista de la Banda Bostik, quien falleció recientemente y soltó su emblemática rola Viajero, el respetable la bailó como Dios les dio a entender.
El Zócalo ya se veía lleno, aunque con muchos huecos, al momento que Sonido 69, El Sonido del Amor y Errestar deleitaban a su público. De la diversidad de personajes que le cayeron al festejo sonidero sobresalía la figura de Frida Kallejera, quien sostenía un cartel que decía: “…Quiero una vida de momentos felices, no un final feliz”, así como una familia taqueando alrededor de un banco utilizado como mesa con un pollo rostizado, salsa y tortillas, un augurio de la ley itacate para poder llevar alimentos a los conciertos de la Ciudad de México.
El grupo Zoé y María Daniela no figuraban en el cartel musical del Monumento a la Revolución, pero su espíritu se manifestó cuando el sonido ambiental los programó como preámbulo a la aparición de Guillermo Briseño.
La gritería del público reunido en la plancha del monumento recibió a Meme del Real, su actuación no tuvo punto medio, sólo punto alto, cada canción que entonó superó a la precedida, claro que sus originales pasitos de baile tuvieron mucho que ver.
Al cierre de esta edición estaba en curso en el Monumento a la Revolución la actuación de Madre Perla, el nuevo proyecto musical integrado por Cecilia Toussaint, Alfonso André, Federico Fong y José Manuel Aguilera, que reafirmó su elegancia y experiencia de los años de veteranía del cuarteto que apenas han hecho unas cuantas presentaciones. En ese mismo escenario, todavía faltaba la actuación del germinal grupo chicano Los Lobos; y Amandititita, en el kiosco de la Alameda, desembarcaría con su poderosa anarcocumbia.
En el Zócalo los tíbiris continuaban bailando con Sonido Cóndor.
