Málaga está más cerca que nunca de la Luna. Carlos García-Galán (1974), hasta ahora subdirector del programa de la estación espacial Gateway, ha sido nombrado director de la base lunar que levantará la NASA en los próximos años.
La Moon Base, como la ha denominado la propia agencia espacial estadounidense, será un campamento en la Luna con presencia humana continua a partir del 2030 y como prolegómeno a un futuro viaje a Marte.
Sea como fuere, esta Moon Base tendrá de máximo responsable a García-Galán. El primer alcalde de la Luna será malagueño.
“Mi padre era piloto de Iberia y mi madre azafata”, recordó el ingeniero a EL ESPAÑOL en una entrevista realizada hace dos años en la ciudad que lo vio nacer. “Ellos veraneaban y pasaban las vacaciones siempre en Málaga y yo nací aquí“.
Pasó los cuatro primeros meses de su vida en la localidad de Vélez-Málaga, de donde era su madre, y siempre lleva a la provincia por bandera. “Mantengo todavía mucha relación con todo el entorno”, afirmó orgulloso.

Carlos García-Galán durante su presentación de la Moon Base
“Procuro venir siempre que puedo, cada tres o cuatro meses aprovechando viajes de trabajo”.
Además de las épocas estivales y no lectivas, García-Galán vivió buena parte de su juventud en Madrid, hasta que cruzó el Atlántico para sus estudios universitarios.
La exigencia de la NASA
“En Estados Unidos estudié el equivalente a ingeniería de telecomunicaciones y ciencias espaciales, una mezcla de física e ingeniería aeroespacial”. El malagueño obtuvo su primer contrato en la NASA antes incluso de finalizar sus estudios.
Varios de sus compañeros de la universidad ya trabajaban para la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, concretamente en las operaciones de misión en el Centro Espacial Johnson, donde en aquella época se gestaban los primeros compases del despliegue de la Estación Espacial Internacional.

Carlos García-Galán
Era verano de 1997 y “la NASA estaba a punto de poner en órbita el primer módulo de la ISS, así que pude conseguir mi primer trabajo como controlador de vuelo“, explicó.
Podría “parecer que en la NASA sólo quieren gente con mucha experiencia, pero realmente lo que se necesita son conocimientos“, recalcó a este periódico.
“Ellos tienen un proceso muy bueno de enseñanza y de impartir la cultura de cómo se trabaja”.
Carlos García-Galán estuvo fuera de la Agencia del 2001 al 2007 para trabajar en la compañía Honeywell, pero regresó en 2008 como subdirector del sistema Orion, la nave espacial estadounidense para el programa Artemis y que llevará de nuevo a humanos a la órbita lunar.
Desde entonces, su vida profesional ha estado siempre ligada de uno u otro modo con el satélite natural y, más concretamente, con el afán de la NASA de establecerse sobre su superficie.
Su penúltimo trabajo, justo antes de ser subdirector de Gateway y director de la próxima base lunar, fue como máximo responsable del Módulo de Servicio Europeo (ESM) que forma parte de la nave Orion.
Gracias a ello, según reconoció a EL ESPAÑOL, sus viajes a Europa se incrementaron de forma notable entre 2021 y principios de 2025, permitiéndole alguna escapada a Málaga desde su centro de operaciones en Houston, Texas.
Rumbo a la Luna: Moon Base
“Todos los días que voy al trabajo me pregunto cómo es posible que llegaran a la Luna con el programa Apolo con la tecnología de computación que tenían”, apuntó.
“No sabían casi nada de la Luna y construyeron un sistema que llegó allí varias veces sin perder a la tripulación por el camino”.
Hoy por hoy, aunque el escenario es muy diferente, las complicaciones técnicas a las que se han tenido que enfrentar en Artemis han sido —siguen siendo y, probablemente, seguirán— del máximo nivel. Tanto que no se ha cumplido ni uno solo de los cronogramas anunciados, bien por cuestiones de la nave o por el propio lanzador SLS.

Carlos García-Galán
“Tenemos muy en mente la seguridad y que la vida de la tripulación depende de nosotros”. Al tiempo que indica que “no vamos a dejar cosas por hacer por intentar conseguirlo antes”.
“Cuando conseguimos completar Artemis I, después de que todo se hubiera terminado y de haber estado tanto tiempo enfocado en la misión, te das cuenta de que eres parte de la historia“, afirmó orgulloso.
Esta es, sin duda, una de las grandes diferencias de concepto de Artemis respecto a Apolo, cuando la carrera espacial se veía desde un prisma mucho más militar que científico.
“Queremos aprender cómo se generó entonces esa cultura de hacer algo diferente, intentamos replicar eso con Artemis”, explicó.
Otro punto de divergencia entre Artemis y Apolo es que entonces la intención era simplemente llegar allí y marcharse, “ahora eso para nosotros es tan sólo el primer paso”.
Estas palabras de García-Galán, enunciadas hace dos años, han terminado siendo premonitorias para el objetivo que tiene ahora como máximo responsable del programa para construir la Moon Base y los 20.000 millones de dólares con los que ha sido dotado.

Imagen conceptual de la Moon Base, la base lunar de la NASA, en su tercera fase
La base lunar se constituirá primeramente como un campamento con presencia humana casi continua, pero irá evolucionando a medida que las diferentes misiones vayan dejando allí la infraestructura.
Tras un periodo logístico y científico inicial, la Moon Base se establecerá de forma permanente en el polo sur lunar y se constituirá como un campamento puramente científico, de manera similar a los experimentos que se realizan hoy en la Estación Espacial Internacional.
Con la vista en Marte
El concepto de colonia lunar servirá a la NASA y al resto de agencias espaciales como un gran entrenamiento para afrontar la vida en Marte. No son pocos los programas —públicos y privados— que ven en el planeta rojo su próximo gran desafío.
“Los sistemas de generación de electricidad, los modos de vida de los astronautas, cómo contamina el polvo de Marte… Todo eso queremos probarlo primero en la Luna“, afirmó a este periódico Carlos García-Galán.
“Creemos que la Luna es el sitio idóneo porque está relativamente cerca para llevar muchas cosas sin tener que invertir años y muchísimo dinero”, indicó. “Pero también está lo suficientemente lejos como para demostrar las capacidades que hay que tener para ir a Marte”.
Con esta filosofía, García-Galán enfrenta uno de los puestos de mayor responsabilidad y proyección que tiene la NASA actualmente. Nada menos que poblar la Luna, pero regresando a Málaga cada tres o cuatro meses.
