▲ Fotograma de la historia londinense adaptada de la novela de Maggie O’Farrell.
Afp
Periódico La Jornada
Lunes 9 de marzo de 2026, p. 8
Beverly Hills., Si William Shakespeare trabajara en películas hoy en día, querría que se proyectaran en el cine en vez de ir directo al streaming. Al menos eso piensan los productores de Hamnet.
Con el modelo de negocios tradicional de Hollywood, sacudido por el explosivo crecimiento de compañías como Netflix, los cineastas están resistiendo con más fuerza, pidiendo a los estudios preservar la experiencia de ir al cine.
Hamnet, la historia del duelo de Agnes y William Shakespeare por la muerte de su hijo en la Inglaterra del siglo XVI arrasada por la plaga, es uno de esos filmes que exigen ser vistos como experiencia comunitaria, dijeron sus productores.
“Muestra cómo contar historias es un arte universal (…) y cómo la gente tiene tantas ganas de participar de experiencias compartidas que les permitan realmente sentirse parte de una historia”, dijo Nic Gonda, uno de los productores. “Lo que ha sido muy emocionante en el último mes es ver cómo lo que comenzó como una proyección en Estados Unidos ahora se ha expandido por el mundo”, agregó.
A su lado, la también productora Pippa Harris, una de las cinco nominadas a mejor película por la cinta de amor y duelo dirigida por Chloe Zhao, lamentó la transformación de los hábitos de consumo de los espectadores.
“Si le dices a la gente que hay una película en el cine esta semana que puedes ver en casa la semana que viene, entonces ni se molesta en ir a las salas”, dijo Harris.
“Se piensa: ‘bueno, espero a que la pasen en streaming y la veo en casa’.” La también productora Liza Marshall asentó que la idea de que el streaming es muy bueno contradice lo que el dramaturgo defendía.
“Es totalmente diferente ver algo en la gran pantalla con un grupo de extraños. Eso es realmente una experiencia increíble”, comentó.
“Urge más que nunca, a medida que nos distanciamos mirando nuestras pantallas individuales, que nos unamos en una experiencia social, es para eso que Shakespeare escribió sus obras, para que la gente estuviese en un espacio y las disfrutara.”
Hamnet, adaptada de la novela de Maggie O’Farrell, se enfoca en Agnes (Jessie Buckley), que debe encargarse de los hijos de la pareja mientras William (Paul Mescal) lidia con asuntos teatrales en Londres.
La película mezcla el drama de época, con un fuerte simbolismo y un poderoso realismo bajo la dirección de Chloe Zhao, nominada al Oscar, logrando extraer de Buckley una interpretación desgarradora, que la coloca como favorita para el premio a la mejor actriz.
Hamnet, cuyos productores también incluyen a Steven Spielberg y Sam Mendes, ha recuperado tres veces su presupuesto de 30 millones de dólares, cifra que parece seguir en aumento.
Harris reconoce, por supuesto, que llega un momento en que las películas salen de las salas y pasan a las plataformas de streaming, pero subraya que preservar una ventana de exhibición en cines decente –de 45 a 90 días– es una forma mucho mejor de generar valor.
“Creo que la manera de crear entusiasmo por las plataformas de streaming es crear primero entusiasmo en los cines”, dijo Harris.
“Entonces la gente quiere ver la película después en la plataforma de streaming. Si la sacas directamente en televisión, no hay expectativas. No se crea ningún tipo de momento cultural en torno a la película”.
Hamnet compite por el Oscar a mejor película en la ceremonia del 15 de marzo en Hollywood frente a Bugonia, F1, Frankenstein, Marty Supremo, Una batalla tras otra, El agente secreto, Valor sentimental, Pecadores y Sueños de trenes.
