Jorge Caballero
Periódico La Jornada
Jueves 12 de febrero de 2026, p. 8
Por algunos años a la joven realizadora Karla Condado se le ocultaron las causas de la muerte de su tía Miriam. En su familia escaseaban las mujeres, “somos pocas”, y el homicidio de su tía dolía y como todo dolor cerval, se ocultaba. Conforme Karla crecía, poco a poco fue desglosando los trozos de la información que su familia dejaba al descubierto y también porque “sentía una herida que no sabía de dónde provenía”, lesión que impedía su relación con la sociedad, específicamente “con los hombres”. No era una cuestión geográfica ya que Karla cambió de ciudad y el miedo y la zozobra la persiguieron a su otra residencia porque la muerte de su tía había sido un feminicidio.
En esas condiciones, Karla consiguió concluir sus estudios de cine y decidió hacer un trabajo fílmico sobre cómo ese miedo totémico la había perseguido y al hacer un especie de acto de reflexión escribió una carta para exorcizarse del feminicidio de su tía Miriam.
Karla compartió con su amigo y cinefotógrafo León Boltvinik para hacer tándem creativo y el resultado se convirtió en el corto documental que lleva por título Miriam y que el 15 de febrero se estrena en la entrega 76 del Festival Internacional de Cine de Berlín en la sección Berlinale Shorts 1.
Una carta personal
La realizadora compartió: “cuando llegué con León le dije: ‘tengo esta carta, hay que hacer algo’. Él aceptó. Obtuvimos un recurso público y comenzamos a trabajar.
“Una carta de esas características, así como tal, no tenía manera de filmarse, y León me ayudó a darle una estructura cinematográfica, y empezamos a encontrar el lenguaje para contar la historia de Miriam. Lo que siempre tuve claro fue que se filmara a la par de mi vida, de las fiestas familiares como Navidad, Año Nuevo, cumpleaños con la familia y fiesta con los amigos. Que no fuera la típica filmación de rodar todo y después editarla.”
Agregó: “Comenzamos a trabajar con la carta que escribí y teníamos muchos huecos fílmicos; tuvimos la propuesta de hacerlo todo en voz en off pero me costaba mucho trabajo emocionalmente, era muy doloroso narrar la carta, hasta que un día pude. Después nos dimos cuenta que era muy tedioso narrar todo de esa forma y volví a escribir la carta para introducir extractos del texto en la filmación, después encontramos el ritmo y conjugamos ambos y así, poco a poco, fuimos encontrando esos elementos que tiene el cortometraje. Recuerdo que cuando filmamos la película o volvíamos para rodar aspectos de ella con mi familia, comenzaron a detonarse muchas cosas dentro de mí que también influyeron mucho en la película, eso también está enMiriam”.
Violencia de género
Por su parte, León Boltvinik dijo que la carta cinematográfica personal que aborda el duelo, la memoria y la violencia de género, honra a la tía de la directora, víctima de feminicidio. Comentó los elementos que le imprimió a la misiva de su colega para hacerla atractiva, cinematográficamente hablando: “Los dos somos fotógrafos y teníamos un entendimiento desde la imagen cinematográfica. Karla tiene una serie de fotos con siluetas de mujeres, y entonces usamos ese recurso para filmar la película en condiciones en que aparentemente no se puede filmar, como por ejemplo hay una parte, de hecho en su clímax emocional, dónde lo filmamos casi en la oscuridad total con una cámara digital, en un santuario de luciérnagas y resultó, fue una cosa mucho más sensorial e intuitiva en el sentido de armonizar con la grabación a la familia de Karla, a ella misma y a nuestros amigos. Otra cosa que relacionamos fue cómo esas cosas sensoriales iban acompañando a las imágenes de la cinta para tener este ritmo.
▲ Fotogramas del filme Miriam de la realizadora Karla Condado
“Uno de los elementos principales en Miriam fue la textura, porque buena parte es negativo, pero también lo fundimos con digital e hicimos un trabajo de textura para que diera una sensación muy táctil en la cinta, que ayuda a que pareciera muy cercana y artesanal, como si fuera hecho a mano. Esa fue la línea que fuimos siguiendo para que la carta se convirtiera en algo cinematográfico no sólo en una carta literaria o personal.”
Este documental se convirtió en un ejercicio de memoria y resistencia que explora el silencio familiar y el impacto de la violencia contra las mujeres en México. León explicó la combinación formatos análogos 8 milímetros (8mm) con lenguaje digital y fotografía de 35 milímetros: “El blanco y negro ayudó mucho a darle una sensación de uniformidad a todo el material que teníamos. Tengo un rato trabajando en corrección de color y realicé toda una tarea de grano y textura para que se sintiera como parte de lo mismo. También usamos el recurso de la doble exposición, tanto en análogo como en digital, de repente expusimos el rollo de 8 mm y teníamos la silueta de Karla con otras texturas en el fondo, e hicimos lo mismo en digital que sirvió para momentos muy específicos de la película. El 8mm y el negativo fueron parte del diario de este viaje, de las cosas más cotidianas, mientras el digital entró para poner acento o realizar una secuencia específicamente de lo planeado y ejecutado. Tenemos una parte muy performativa del corto donde Karla hizo un performance de los últimos mensajes que recibió de su tía Miriam por Facebook; los proyectamos en un foro y le tomamos fotos con una cámara digital, y luego volvíamos a proyectar y fotografiar así muchas veces hasta que comenzaba a erosionarse, a borrarse, a desvanecerse, eso fue como un performance muy simbólico. Creo que Miriam es una mezcla de lenguajes”.
El cortometraje Miriam coincidieron Condado y Boltvinik “busca dignificar a las víctimas y alejar la narrativa de la atención centrada únicamente en los victimarios”.
