En el oeste de Salamanca y Zamora, en la frontera con Portugal, hay un tramo del río Duero en el que el paisaje cambia por completo. La llanura deja paso a cañones profundos, carreteras estrechas y pueblos pequeños que aparecen medio escondidos. Es la zona conocida como las Arribes del Duero, o los Arribes del Duero, un territorio desconocido para muchos y, sin embargo, uno de los más llamativos del interior de Castilla y León.
Todo este entorno está protegido como Parque Natural de Arribes del Duero y forma parte también de la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Meseta Ibérica. El responsable de este paisaje es el propio Duero, que durante millones de años ha ido excavando la roca hasta formar cañones con grandes desniveles. Eso, además, ha creado un microclima propio en el fondo del valle, donde es habitual ver cultivos raros de encontrar en estas latitudes
