▲ En el Zócalo, el gobierno capitalino colocó megapantallas. La escena sobre estas líneas sucedió a la entrada del estadio.Foto Yazmín Ortega y Jair Cabrera
Kevin Ruiz
Periódico La Jornada
Domingo 29 de marzo de 2026, p. a10
Cuando el silbatazo marcó el fin del juego inaugural en el estadio Azteca, los poco más de 10 mil asistentes a la proyección del juego en la plancha del Zócalo se levantaron de sus sillas casi en silencio. Tampoco hubo abucheos, sino una decepción por el desempeño del Tri en el terreno de juego.
De los altavoces, la persona que intentó ambientar la proyección llamaba a disfrutar del Mundial próximo en esta plaza, donde se prevé que esté instalado el Fan Fest de la FIFA, pero poco importó a las personas, quienes apuraron el paso para tomar el transporte público.
Aficionados como Luis Ángel adelantaban un marcador favorable para México con un uno a cero, pero el gol tampoco llegó al Zócalo.
Las gargantas se quedaron mudas en todo momento, no se escucharon mentadas de madre, sólo “chin” en algunas jugadas, como en la que Hormiga cabeceó hacia afuera un centro de Julián Quiñones.
Entrada la tarde fueron tomando lugar en esta plaza, donde se instalaron tres pantallas.
Antes, hubo dinámicas como dominadas de balón y regalo de playeras, entre otras, aunque al inicio del juego fue poca la interacción del público.
El viento gélido que golpeaba con fuerza en la plancha llevó a que muchas personas acudieran con café y churros, y no se detectó la venta de cerveza.
En el medio tiempo, una barra comenzó a alentar entre la gente con tambor, cornetas y una bandera, algunos se levantaron de sus lugares.
Lo que sí ocurrió fue un ligero descontento, pues la transmisión en un principio tuvo fallas, que se corrigieron inmediato, pero en cuanto los cronistas del juego leían un comercial, el sonido bajaba de golpe.
Al final del encuentro, pocos se atrevieron a decir algo, simplemente se alejaron del Zócalo.
