Durante casi dos décadas, un banco de aeropuerto fue el hogar de Mehran Karimi Nasseri. Este refugiado iraní vivió entre 1988 y 2006 en la terminal del Aeropuerto Charles de Gaulle, en Francia, atrapado en una situación administrativa extraordinaria: no tenía documentos válidos para entrar en el país ni para viajar a otro destino.
Nacido en 1945 en la provincia iraní de Juzestán, Nasseri llegó a Europa tras abandonar su país y pasar por varios procesos migratorios. Durante años vivió en Bélgica como solicitante de asilo, pero tras perder sus documentos se encontró en una situación jurídica imposible: varios países europeos lo rechazaron por no cumplir los requisitos de entrada, mientras él tampoco podía regresar fácilmente a su lugar de origen.
