El cáncer, es una de las principales causas de muerte en el mundo y su desarrollo está influenciado por múltiples factores. El origen etiológico del cáncer, es causado por mutaciones en genes que intervienen en la regulación de la división celular o de la apoptosis (muerte celular). Estás mutaciones pueden ser heredadas, inducidas por factores ambientales o ser el resultado de errores durante la replicación del ADN. Por ello, queremos contaros en esta entrada del blog el impacto que la dieta puede tener en el tratamiento del cáncer y cuáles son las opciones nutricionales más indicadas para los pacientes oncológicos.
Entre estos factores, la alimentación juega un papel clave tanto en la prevención como en el tratamiento de la enfermedad. El impacto de la dieta en el tratamiento del cáncer es crucial, y conocer las opciones nutricionales para pacientes oncológicos puede marcar una gran diferencia en su recuperación y bienestar general
El impacto de la dieta en el cáncer, es un tema ampliamente estudiado por la comunidad científica. Se estima que entre el 30% y el 50% de los casos de cáncer podrían prevenirse con cambios en el estilo de vida incluyendo una alimentación saludable, actividad física y la reducción del consumo de alcohol y tabaco. Si crees que nuestros expertos en nutrición y alimentación pueden ayudarte con nuestras dietas personalizadas, no dudes en reservar una cita con nosotros:
La alimentación puede afectar al desarrollo de cáncer de diversas maneras:
Inflamación crónica. Una dieta rica en azúcares refinados, grasas trans y ultraprocesados puede promover un estado inflamatorio en el organismo. La inflamación crónica, está relacionada con el crecimiento tumoral y la progresión del cáncer.
Estrés oxidativo y daño celular. Algunos alimentos como las carnes procesadas o los fritos contienen radicales libres, moléculas inestables que pueden dañar el ADN y favorecer la formación de células cancerosas.
Disrupción hormonal. El exceso de grasa corporal causado por una dieta poco saludable puede alterar los niveles hormonales, especialmente en el caso de estrógenos e insulina, aumentando el riesgo de cáncer de mama, endometrio y próstata.
Microbiota intestinal y salud digestiva. La fibra dietética, presente en frutas, verduras, cereales integrales favorece el equilibrio de la microbiota intestinal. Un intestino sano puede reducir la inflamación y el riesgo de cáncer colorrectal.
Metabolismo y obesidad. La obesidad es un factor de riesgo para múltiples tipos de cáncer. Una dieta rica en grasas saludables y baja en azúcares refinados puede promover a mantener un peso adecuado y reducir el riesgo de desarrollar un cáncer.
¿Qué alimentos aumentan el riesgo de cáncer?
La nutrición adecuada juega un papel clave en el manejo del cáncer, por eso es importante entender el impacto de la dieta en el tratamiento del cáncer y explorar las diversas opciones nutricionales para pacientes oncológicos. Algunos alimentos y patrones dietéticos han sido asociados con un mayor riesgo de padecer esta enfermedad. A continuación, se detallan los alimentos con mayor evidencia científica de estar relacionados con un aumento del riesgo de cáncer, así como la comparación entre ellos.
Carnes rojas y procesadas: Riesgo demostrado
El consumo elevado de carnes rojas (como la ternera, el cerdo o el cordero) y, sobre todo, de carnes procesadas (salchichas, embutidos, bacon, jamón curado) se han vinculado con un mayor riesgo de cáncer, especialmente de cáncer colorrectal.
Carnes procesadas: Según la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), el consumo de carnes procesadas ha sido clasificado como carcinógeno del Grupo 1, lo que significa que hay evidencia suficiente de que causa cáncer en humanos. Esto se debe a los nitritos y nitratos añadidos, así como a los compuestos que se generan durante el ahumado o fritura a altas temperaturas.
Carnes rojas: La carne roja ha sido clasificada como un probable carcinógeno (Grupo 2A). Su relación con el cáncer se debe a su alto contenido en hierro hemo, que puede promover la producción de compuestos tóxicos en el intestino.
Comparación con carnes blancas: En contraste, el consumo de carnes blancas como pollo o pavo no ha mostrado la misma asociación con el cáncer. De hecho, reemplazar carnes rojas por carnes blancas en la dieta se asocia con una reducción del riesgo de cáncer colorrectal.
Grasas saturadas y ultraprocesados: más allá de la obesidad
Los alimentos ricos en grasas saturadas (fritos, comida rápida, bollería industrial) pueden contribuir al desarrollo del cáncer de varias formas:
Un alto consumo de grasas saturadas se ha relacionado con un mayor riesgo de cáncer de próstata y pulmón.
Los alimentos ultraprocesados, además de ser ricos en grasas poco saludables, contienen aditivos y conservantes que podrían tener efectos cancerígenos a largo plazo.
Alcohol: un carcinógeno conocido
Como ya podréis intuir, el alcohol es un factor de riesgo bien documentado en el desarrollo de cáncer. Su consumo excesivo está relacionado con cáncer de boca, faringe, laringe, esófago, hígado, mama, colon y recto. El riesgo aumenta proporcionalmente con la cantidad de alcohol consumida. Incluso el consumo moderado de alcohol puede aumentar el riesgo de cáncer de mama en mujeres. En términos de comparación, el alcohol es un factor de riesgo más fuerte para ciertos tipos de cáncer en comparación con el consumo de carne roja.
Alimentos ricos en azúcares añadidos y carbohidratos refinados: ultraprocesados
Los azúcares añadidos y los carbohidratos refinados (pan blanco, arroz blanco, refrescos, dulces) pueden aumentar indirectamente el riesgo de cáncer al contribuir a la obesidad y a la resistencia a la insulina. Es decir, en sí el consumo de carbohidratos refinados no van a promover el riesgo de padecer cáncer pero si como resultado de su consumo deriva en un exceso de grasa corporal, la persona verá aumentado su riesgo de padecer algún tipo de cáncer.
La obesidad es un factor de riesgo reconocido para varios tipos de cáncer, incluyendo el de mama, colon, páncreas y endometrio.
En comparación con las carnes rojas o el alcohol, el impacto de los azúcares añadidos en el cáncer es más indirecto, ya que su principal peligro proviene de su contribución a la obesidad.
Alimentos ricos en acrilamida: un riesgo potencial
Destacar de la acrilamida, un compuesto químico que se forma en ciertos alimentos durante procesos de cocción a altas temperaturas, como freír, hornear o tostar. Este compuesto ha sido clasificado como “probablemente cancerígeno para los humanos” por la IARC.
Formación de acrilamida: Se produce principalmente en alimentos ricos en almidón, como patatas fritas, pan tostado, galletas y productos de panadería, cuando se cocinan a temperaturas superiores a 120°C.
Mecanismo de acción: La acrilamida puede formar aductos con el ADN, lo que podría conducir a mutaciones y, potencialmente, al desarrollo de cáncer.
Evidencia científica: Estudios en animales han demostrado que la exposición a la acrilamida aumenta la incidencia de tumores en diversas localizaciones. Aunque la evidencia en humanos es menos concluyente, se recomienda minimizar la exposición a este compuesto.
Alimentos protectores frente a diversos tipos de cáncer
Una alimentación equilibrada no solo es fundamental para mantener una buena salud general, sino que también desempeña un papel crucial en la prevención de diversos tipos de cáncer.
Alimentos ricos en fibra: aliados contra el cáncer colorrectal
La fibra dietética, presente en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, ha sido ampliamente estudiada por su efecto protector contra el cáncer colorrectal. La fibra facilita el tránsito intestinal, lo que reduce el tiempo de contacto de posibles carcinógenos con la mucosa intestinal. Además, promueve una microbiota saludable que produce ácidos grasos de cadena corta con propiedades antiinflamatorias.
Aquí os dejamos varios ejemplos de alimentos ricos en fibra, aunque siempre podréis revisar nuestro post sobre los alimentos ricos en fibra para más detalle sobre como cubrir vuestro requerimientos nutricionales de fibra diarios:
Frutas como manzanas, peras y frambuesas.
Verduras como brócoli, zanahorias y alcachofas.
Legumbres como lentejas y garbanzos.
Cereales integrales como avena, arroz integral y pan integral.
Frutas y verduras ricas en antioxidantes: defensa natural contra el cáncer
Las frutas y verduras son fuentes abundantes de antioxidantes, compuestos que neutralizan los radicales libres y protegen las células del daño oxidativo, un factor clave en la carcinogénesis. El consumo regular de estos alimentos se ha asociado con una disminución del riesgo de diversos tipos de cáncer, incluidos los de pulmón, estómago y esófago. Ejemplos de alimentos ricos en antioxidantes:
Frutas cítricas como naranjas, limones y pomelos (ricas en vitamina C).
Bayas como fresas, arándanos y moras (ricas en flavonoides).
Verduras de hoja verde como espinacas y kale (ricas en carotenoides).
Alimentos ricos en vitamina D: moduladores del sistema inmunológico
La vitamina D desempeña un papel esencial en la regulación del sistema inmunológico y en la diferenciación celular. Niveles adecuados de esta vitamina se han asociado con un menor riesgo de ciertos tipos de cáncer, incluyendo el de colon y el de mama. Además de la exposición solar, la vitamina D puede obtenerse a través de ciertos alimentos.
Ejemplos de alimentos ricos en vitamina D:
Pescados grasos como salmón, caballa y sardinas.
Huevos, especialmente la yema.
Hongos expuestos a la luz ultravioleta.
¿Cómo afecta la dieta mediterránea en el cáncer?
La muy nombrada dieta mediterránea, es un patrón alimentario caracterizado por el consumo predominante de alimentos frescos y naturales, ricos en antioxidantes, fibra y grasas saludables. Múltiples estudios reflejan una asociación inversa entre el consumo de alimentos particulares de la dieta mediterránea y el riesgo de cáncer de colon, hígado, páncreas, estómago, faringe y pulmón.
¿El café afecta negativamente en el cáncer?
Pese a lo que antiguamente se creía, la cafeína no es un compuesto cancerígeno. Los estudios más recientes, demuestran que el consumo de café se relaciona con un menor riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer como cáncer de próstata, hígado, boca y endometrio.
Hay que tener en cuenta que la mayoría de estudios, demuestran estos resultados a partir de 4 cafés al día lo que puede conllevar a otros problemas como insomnio o taquicardias.
No te preocupes, puedes seguir tomando café. Te recomendamos un consumo moderado de 1 a 2 tazas al día. Opta principalmente por café solo o con agua y utiliza sustitutivos del azúcar como edulcorante.
Cómo los edulcorantes artificiales pueden afectar negativamente en la salud
Los edulcorantes artificiales, como el aspartamo, la sacarina y la sucralosa, se han convertido en una alternativa común al azúcar debido a su bajo o nulo contenido calórico. Sin embargo, su impacto en la salud sigue siendo un tema de debate en la comunidad científica. ¿Cómo pueden afectar los edulcorantes artificiales?
Alteración de la microbiota intestinal: Se ha observado que algunos edulcorantes pueden modificar la composición de la microbiota intestinal, lo que podría tener consecuencias metabólicas y digestivas. Un estudio publicado en Nature encontró que el consumo de sacarina alteraba la flora intestinal en ratones, afectando su tolerancia a la glucosa.
Posible relación con el cáncer: Aunque la evidencia no es concluyente, algunos estudios han explorado la relación entre los edulcorantes artificiales y el cáncer. Por ejemplo, el aspartamo ha sido evaluado por la IARC, que en 2023 lo clasificó como “posiblemente cancerígeno para los humanos” basándose en estudios en animales y datos epidemiológicos limitados. Sin embargo, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la FDA consideran que su consumo dentro de los límites recomendados es seguro.
Efectos en el metabolismo y la obesidad: Paradójicamente, aunque los edulcorantes artificiales no aportan calorías, algunos estudios sugieren que su consumo habitual podría alterar la respuesta metabólica y hormonal del cuerpo. Investigaciones han encontrado que su uso frecuente podría estar relacionado con un mayor riesgo de obesidad y resistencia a la insulina, posiblemente debido a una respuesta compensatoria del organismo.
En este artículo nuestros dietistas-nutricionistas han explorado el impacto de la dieta en el tratamiento del cáncer y cómo las opciones nutricionales para pacientes oncológicos pueden contribuir a mejorar los efectos secundarios del tratamiento. En conclusión, adoptar un estilo de vida saludable es clave para reducir el riesgo de cáncer. Una alimentación equilibrada, rica en antioxidantes y grasas saludables, junto con actividad física regular, puede marcar la diferencia. Además, evitar el alcohol y el tabaco es fundamental. Pequeños cambios diarios, como incluir más frutas y verduras en tu dieta o caminar más, pueden tener un gran impacto en tu bienestar a largo plazo. ¡Tu salud está en tus manos!
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