El administrador de la NASA, Jared Isaacman, ha anunciado esta semana una gran reorganización en la agencia espacial para cumplir las órdenes del presidente de los EEUU, Donald Trump, de volver a pisar la Luna y establecer una presencia permanente del país en el satélite.
Como parte de este anuncio, los planes para crear una base lunar se han acelerado, y la primera de las tres fases acaba de dar comienzo en uno de los proyectos más ambiciosos de la historia de la NASA.
El primer objetivo consiste en volver a pisar la Luna para dar cierre a la segunda legislatura de Donald Trump en el 2028, pero eso será sólo el principio, ya que entonces empezará lo verdaderamente difícil, la construcción de una base temporal que se convertirá en una localización permanente en el 2030.
Trump anuncia la primera colonia humana en la Luna
Así será la Moon Base
Moon Base es el nombre que ha recibido la futura base lunar de los EEUU, que empezará como un campamento con presencia humana casi continua pero que evolucionará a lo largo de las tres fases apoyándose cada vez más en infraestructura fija y no tanto en lo que lleve cada misión a la Luna.
Cuando la tercera fase esté completa, la colonia lunar Moon Base se situará en el polo sur lunar y será un pequeño “campamento científico” capaz de alojar a tripulaciones durante meses, de manera similar a la manera en la que la Estación Espacial Internacional (ISS) permite el alojamiento de astronautas.
El elemento principal de la base será un módulo fijo presurizado diseñado para varios astronautas (cuatro en el diseño original pero probablemente más en el diseño revisado), y cumplirá la doble función de sistema de alunizaje y alojamiento, con sistemas de soporte vital integrados.
Imagen conceptual de la Moon Base, la base lunar de la NASA, en su tercera fase
A la base principal se le sumarán dos vehículos lunares que permitirán la exploración cercana y la experimentación, además de la continua construcción del resto de la base. Estos vehículos son abiertos y requieren de traje espacial, y sirven para desplazamientos cortos por toda la base y sus alrededores.
La vida diaria de los astronautas consistirá en una rutina muy concreta de mantenimiento de los sistemas de energía, aire y agua, salidas al exterior para experimentos y prospección y ejercicio diario para mitigar la baja gravedad.
Entre los experimentos que realizarán los primeros astronautas de la base se encuentra la investigación del hielo en los cráteres de la Luna para su posible uso para convertirlo en agua potable, oxígeno y combustible en el futuro.
El objetivo final de la base lunar consiste en preparar a astronautas y a la NASA para un desafío incluso mayor: el de Marte. Se probarán nuevas tecnologías para Marte como sistemas de soporte de vida regenerativos, reciclaje total, impresión 3D y construcción con regolito.
Aunque la base podrá alojar a los astronautas durante periodos relativamente largos, en la práctica las estancias serán más cortas con relevos continuos, y la NASA ya ha adelantado que realizará misiones a la Luna cada seis meses aprovechando la reducción de costes por la reutilización de componentes en cohetes y naves espaciales.
Arranca la colonia lunar
La primera fase ha recibido el título de “Construir, Probar, Aprender”, y ya ha dado comienzo con misiones como la Artemis II, el próximo viaje a la órbita lunar que servirá para aprender más sobre los desafíos a los que se enfrentará la NASA para establecer una base.
Durante esta fase, la NASA migrará poco a poco desde el enfoque actual de hacer unas pocas misiones concretas de manera infrecuente a un enfoque modular y repetible usando CLPS (Commercial Lunar Payload Services), servicios comerciales para enviar instrumentos, rovers lunares tipo LTV (Lunar Terrain Vehicle) y demostraciones de tecnología.

El objetivo de esta fase consiste en acelerar el ritmo de misiones lunares para establecer rápidamente todo lo necesario, como las comunicaciones, la navegación, las operaciones en la superficie y las investigaciones científicas relacionadas.
La segunda fase, “Infraestructura Temprana”, se centrará en la instalación de los hábitats “semi-habitables” y todo lo relacionado con la logística, incluyendo módulos presurizados, paneles solares o pequeños reactores.
Aquí es donde EEUU confía en sus socios para expandir la base lunar, con proyectos como el rover presurizado de la JAXA japonesa que ganarán mucha importancia para la construcción y exploración.

Tercera fase de construcción de la colonia lunar Moon Base
Por último, la tercera fase se centra en “habilitar la presencia humana de larga duración”, con sistemas de alunizaje para carga que permitirán el envío de infraestructura más pesada que permita crear una base lunar permanente.
Es entonces cuando se realizará la transición desde una serie de expediciones temporales a una presencia permanente en la Luna, y donde la colonia lunar ganará más presencia internacional con los hábitats multipropósito de la ASI (la agencia italiana) y el vehículo lunar de la CSA (la agencia canadiense).
Objetivo Marte
La NASA ha dejado bien claro que la Luna no es el objetivo final de estos planes, sino que la colonia lunar servirá como base para conquistar Marte en el futuro cercano; muchas de las tecnologías y avances que se probarán en la Luna en realidad están pensados para ser usados en una exploración del planeta rojo.
A eso hay que sumar el otro gran anuncio realizado por Isaacman: SR-1 Freedom, la primera nave espacial interplanetaria basada en energía nuclear y que será lanzada antes de que termine el 2028.
SR-1 Freedom (de Space Reactor) será usada para demostrar la propulsión nuclear en el espacio profundo y su potencial para la exploración espacial por su mayor eficiencia energética en el transporte de grandes cargas.

Jared Isaacman, Administrador de la NASA durante una conferencia
La NASA cree que la propulsión nuclear es la clave no solo para viajar a Marte de manera periódica, sino que incluso plantea misiones más allá de Júpiter, donde los paneles solares no son tan efectivos por la distancia hacia el Sol.
SR-1 Freedom será lanzada hacia Marte con una carga de helicópteros de clase Ingenuity que se encargarán de explorar el planeta, pero la parte importante de la misión estará en establecer el precedente de una misión nuclear y todo lo que ello conlleva, incluyendo la base industrial necesaria para crear los propulsores nucleares.
Para ello, la NASA colaborará con el Departamento de Energía de los Estados Unidos para “desbloquear las capacidades” necesarias para viajar a la Luna y Marte usando energía nuclear.
No será fácil. Isaacman ya ha adelantado que será necesario adoptar una nueva filosofía y grandes cambios en el enfoque de la agencia, “justo como lo hicimos con Apollo”, haciendo referencia a las misiones originales a la Luna.
El proceso cambiará completamente el funcionamiento interno de la NASA, con la estandarización de los cohetes, la participación de expertos de la agencia en empresas privadas y la cadena de suministro, además de la conversión a funcionarios de miles de puestos de trabajo ahora cubiertos por contratistas.
