▲ La berries se abren paso en mesas europeas.Foto Arturo Campos Cedillo
Braulio Carbajal
Periódico La Jornada
Domingo 24 de mayo de 2026, p. 13
Las exportaciones agroalimentarias de México hacia la Unión Europea crecieron 55.4 por ciento de 2024 y 2025, al pasar de 422.1 millones de dólares a 656 millones, según datos de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) analizadas por el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA). En el primer trimestre de 2026, el acumulado fue de 152.9 millones de dólares, una caída de 4.3 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, lo que indica que el repunte de 2025 no se ha consolidado.
Aunque México es una potencia exportadora, solamente el café y el tequila explican más de la mitad del incremento del año pasado, además de que 22 de los 27 países miembros reciben menos de 5 millones de dólares cada uno en productos mexicanos, lo que significa que las ventas van dirigidas a un puñado de naciones europeas.
En este contexto, Juan Carlos Anaya, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), resaltó que la cadena de frío es el principal obstáculo para colocar perecederos en el continente europeo y advirtió que el Acuerdo Comercial Interino (ACI) entre México y la Unión Europea “es necesario, pero insuficiente”.
Si bien la participación del sector agroalimentario mexicano en el total exportado a ese bloque pasó de 1.6 en 2024 a 2.6 por ciento en 2025, y representa un avance, sigue siendo marginal frente al potencial de un mercado de 450 millones de consumidores, dijo.
“El crecimiento registrado el año pasado obedece en gran medida al alza en los precios internacionales del café, no a una diversificación real de la oferta exportable.
El aromático pasó de 113.1 millones en 2024 a 215 millones en 2025; la cerveza de malta saltó de 5.6 a 59.1 millones, y la nuez, de 28.6 a 51.3 millones.
En contraste, productos que el gobierno federal presentó como grandes beneficiarios del ACI –plátano, espárragos y limón persa– registraron cada uno menos de 500 mil dólares en exportaciones durante 2025.
Anaya hizo énfasis en que la conquista del mercado europeo requerirá inversión en logística competitiva y cadena de frío, así como mecanismos de promoción activa en ferias europeas, esquemas que antes instrumentaban ProMéxico y ASERCA, pero hoy están desmantelados. La ausencia de esas estructuras institucionales, aludió, traslada los costos de acceso al sector privado, lo que reduce la viabilidad para exportadores medianos.
Carlos Bautista, experto en comercio internacional de la Universidad La Salle, enfatizó que desde hace más de 20 años los aranceles entre México y la Unión Europea se encuentran en cero, por lo que las negociaciones del ACI se centraron en aspectos técnicos como reglas de origen, denominaciones de origen e indicaciones geográficas, con el propósito de frenar la circulación de productos apócrifos, como ocurre con el queso manchego de Castilla-La Mancha.
Apuntó que uno de los retos para México es sostenerse frente a la competencia de la propia UE, cuyos países miembros producen bienes similares a los del país.
Esa competencia proviene sobre todo de España, Marruecos y Kenia, que han expandido su producción hortofrutícola dentro o en los márgenes del bloque europeo, donde la cercanía geográfica define a su favor los tiempos y costos de tránsito. El nicho viable para México, estima un análisis del GCMA, está en la calidad diferenciada, las indicaciones geográficas –café de Chiapas, vainilla de Papantla, tequila de Jalisco– y las ventanas estacionales en berries y tropicales como zarzamora, frambuesa, aguacate y mango, periodos en que Europa carece de oferta propia.
En un panel celebrado en el marco de la Cumbre Empresarial México-Unión Europea, directivos del sector agroalimentario privado coincidieron en que el acuerdo abre posibilidades reales, aunque su aprovechamiento dependerá de la velocidad con la que se construya infraestructura y se modernicen
Innovación, llave para el país
Carlos Caballero, director general en México del Kerry Group, planteó que la oportunidad más clara a mediano plazo es convertir a México en un hub de innovación agroalimentaria capaz de atender a toda América Latina, aunque advirtió que “el principal reto es la velocidad”, dado que los mercados cambian con rapidez y el acceso a nuevos destinos no garantiza resultados si no se entiende al consumidor en tiempo y forma.
Oriol Bonaclocha, director general de Heineken México, describió cómo la integración directa con productores nacionales –la empresa negocia cebada con alrededor de 2 mil agricultores del altiplano– permite transferir tecnología y elevar rendimientos, un modelo que considera replicable en otras cadenas agroalimentarias que busquen estándares de exportación.
En tanto, Eugenio Caballero, director general de Sigma en México, apuntó que la inversión en tecnología desde el territorio nacional abre posibilidades hacia mercados que históricamente se asumían proveedores y no receptores de innovación.
Frenos estructurales
Para que la meta oficial de incrementar 50 por ciento las exportaciones agroalimentarias a la UE para 2030 –vender 984 millones de dólares– sea alcanzable, enfatizó Juan Carlos Anaya del GCMA, es indispensable resolver los frenos estructurales, de lo contrario, el acuerdo seguirá beneficiando únicamente a productos no perecederos con marca y denominación de origen consolidadas, mientras el grueso del potencial exportable permanecerá sin moverse del mercado mexicano.
