Jaulas corroídas por el óxido, techos que se desprenden tras cada temporal y filtraciones que empapan los habitáculos donde viven unos cien animales, comprometiendo su seguridad y también la del recinto. Ese es el escenario que describe la asociación Acts4Animals sobre el Centro de Protección Animal (CPA) de sa Coma, en Eivissa, cuyo deterioro –denuncian– afecta directamente al bienestar de perros y gatos. El estado de la instalación municipal ha preocupado a los animalistas, que han asegurado a través de un comunicado público que los voluntarios del servicio se han visto obligados a improvisar arreglos de emergencia ante la falta de respuesta institucional para evitar fugas o accidentes. El colectivo categoriza la situación de “abandono” y reclama una intervención urgente del Ayuntamiento de Vila, responsable de la competencia, para garantizar unas condiciones mínimas dignas para los animales.
Las críticas apuntan a una “falta grave de mantenimiento” que se arrastraría desde hace al menos dos años, según informaciones que publicaron varios medios locales en 2023, cuando la Fundación de Perros Abandonados de Ibiza también denunció que el centro estaba al límite de su capacidad. Sobre todo, por la presencia de PPP (Perros Potencialmente Peligrosos) que encuentran más difícilmente una familia que les quiera adoptar. A lo largo de este año, el estado de sa Coma ha empeorado tras los consecutivos temporales del invierno, que han agravado la situación.
