▲ María del Carmen Bonilla (al centro), subsecretaria de Hacienda y Crédito Público, durante su participación en uno de los paneles de la 89 Convención Nacional Bancaria.Foto cortesía de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores
Dora Villanueva, Roberto González Amador y Julio Gutiérrez
Enviados
Periódico La Jornada
Jueves 19 de marzo de 2026, p. 18
Cancún, QR., El acceso de las mujeres a servicios financieros ha avanzado en la última década, pero a un ritmo mucho menor que el de los varones, lo que ha resultado en una brecha de género más amplia que la registrada en 2015, destacó Gerardo Esquivel, profesor de El Colegio de México.
Sin excepción, entre 2015 y 2024 se ampliaron las diferencias entre hombres y mujeres para acceder a una cuenta de ahorro formal, un seguro, crédito o cualquier otro producto financiero, exhibió el académico al participar en el panel “El nuevo enfoque de la fundación de los bancos”, en la 89 Convención Bancaria.
La conversación se centró la baja movilidad social en México –las oportunidades que tienen las personas para mejorar su posición socioeconómica a lo largo de su vida o respecto a la de sus padres– y en la importancia del acceso a servicios financieros.
Roberto Vélez Grajales, director ejecutivo del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), expuso que el factor más importante para que el ascenso social de una persona son los recursos económicos del hogar del que proviene.
De ahí la importancia de la inclusión financiera, pues una persona con padres que tienen acceso a estos servicios tiene 3.3 veces más posibilidades de ascenso. “La desigualdad de oportunidades es un determinante de la baja movilidad en México”, destacó el directivo del CEEY.
Esquivel subrayó que estas desigualdades también tienen un componente regional. Mientras en la Ciudad de México 79.4 por ciento de los usuarios usan aplicaciones bancarias para realizar movimientos, en el sur de país esta proporción es de 61.8 por ciento.
Al analizar las diferencias por género, el catedrático explicó que entre 2015 y 2025 la proporción de mujeres con acceso a algún producto financiero aumentó de 65.4 a 72.8 por ciento.
Asimismo, la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera señala que el número de las mujeres con una cuenta de ahorro formal pasó de 42 a 58.6 por ciento en el mismo periodo y el de aquellas que pueden acceder a un crédito subió de 29 a 36.1 por ciento.
Si bien en la mayoría de los rubros hubo avances –salvo en el porcentaje de mujeres con seguros, que se redujo de 22.2 a 18.3 por ciento–, la brecha de género ha crecido porque la cobertura de servicios financieros para hombres ha crecido más rápido.
En 2024, la brecha en el acceso a cualquier producto financiero era de 8.1 por ciento, mayor al 6.3 por ciento reportado en 2015; lo mismo ocurre con el acceso a una cuenta de ahorro, que pasó de 4.3 a 9.4 por ciento.
En los seguros, la diferencia creció de 5.5 a 9.9 por ciento, y en acceso al crédito, de 0.1 a 2.7 por ciento.
En créditos otorgados por la banca comercial, las mujeres tienen niveles de cumplimiento iguales o mayores que los de los hombres, pero, en promedio, pagan intereses más altos, apuntó en su oportunidad María del Carmen Bonilla, subsecretaria de Hacienda y Crédito Público.
En 2024, la tasa promedio que pagaron las mujeres por un crédito fue de 20 por ciento, mientras la de los hombres se ubicó en 16 por ciento.
Techo de cristal blindado
Bonilla y Victoria Rodríguez Ceja, gobernadora del Banco de México, señalaron que la mayoría de la fuerza laboral en la banca está compuesta por mujeres, pero su participación se reduce en espacios directivos y lo mismo ocurre en otros sectores económicos.
Las mujeres conforman 53 por ciento del personal que trabaja en este sector, pero apenas 28 por ciento ocupan en un puesto directivo, destacó Bonilla.
La primera banquera central de México destacó que esta subrepresentación llega a los más altos niveles, pues sólo 30 instituciones de este tipo en el mundo están dirigidos por una mujer, lo que representa menos de 20 por ciento del total.
