▲ Venta de gasolina en una estación de servicio en Cachemira. Las autoridades locales pidieron a los pobladores evitar compras de pánico, mientras crece la preocupación por el posible desabasto.Foto Ap
Jessika Becerra
Periódico La Jornada
Jueves 26 de marzo de 2026, p. 17
El aumento de los precios de la energía y los efectos del conflicto en Medio Oriente desacelerarán la economía global en 2026, advirtió la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que por ahora espera que el producto bruto del planeta avance 2.9 por ciento, mientras se pone a prueba “la resiliencia de la economía mundial”.
El organismo advirtió que la amplitud y duración del conflicto son muy inciertas, pero un encarecimiento prolongado de la energía aumentará de manera notoria los costos para las empresas y los precios al consumidor, con efectos adversos para el crecimiento.
“La interrupción de los envíos por el estrecho de Ormuz y el cierre o daño de la infraestructura energética han generado un aumento de precios y perturbado el suministro mundial de energía y otras materias primas importantes, como los fertilizantes”, advirtió.
La organización redujo de 1.4 a 1.3 por ciento la perspectiva de crecimiento de México para este año y la mantuvo en 1.7 por ciento para 2027. “Los precios más altos de la energía y las interrupciones en la cadena de suministro se producen en un momento en que la inflación se mantiene por encima del objetivo en algunas de las principales economías, incluidas Brasil, México, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos”, dice el análisis.
“Los gobiernos pueden hacer más para reducir la vulnerabilidad de las economías ante las crisis geopolíticas. Los recientes acontecimientos ponen de manifiesto la continua exposición a perturbaciones energéticas mundiales, incluso cuando ha disminuido la intensidad del uso de combustibles fósiles”, consideró la OCDE.
El cambio temporal a fuentes de energía alternativas ayudaría a amortiguar el impacto, pero podría no ser una solución permanente si socava las metas de descarbonización a largo plazo, explicó.
“A medio plazo, reducir aún más la dependencia de fuentes extranjeras de combustibles fósiles, especialmente de regiones propensas a conflictos, es una prioridad de reforma estructural”, planteó.
Por otra parte, destacó que el dólar estadunidense se ha apreciado desde finales de febrero, lo que ha intensificado las presiones alcistas sobre los precios de la energía. Ese comportamiento ha generado descensos del tipo de cambio en Corea, México, Sudáfrica y Tailandia.
