Es habitual escuchar a muchas personas que están esperando que llegue “el momento ideal” para emprender, pero la protagonista de nuestro artículo decidió construirlo. La historia de Mari Carmen Masegosa Pallarés no empieza con una crisis, sino mucho antes: con años de formación, cambios de país y aprendizaje real en el terreno. Desde sus estudios en Almería y su etapa en Francia, hasta su experiencia profesional en Eindhoven (Holanda), fue consolidando una visión internacional del negocio que marcaría toda su trayectoria .
En Holanda, esta emprendedora comprendió algo que no siempre se aprende en las aulas: cómo funcionan realmente las empresas cuando operan fuera de su país y la complejidad que implica gestionar comercio internacional y operaciones aduaneras. Aquella etapa fue exigente, incluso difícil, pero le dio tablas, perspectiva y una comprensión muy realista de los problemas a los que se enfrentan las empresas cuando cruzan fronteras.
Cuando años después llegó la pandemia y el entorno económico se llenó de incertidumbre, ella no esperó a que pasara la tormenta. Transformó una inquietud que llevaba tiempo creciendo en una decisión firme: crear su propia consultora especializada en comercio internacional y gestión aduanera .
Antes de emprender: experiencia real en comercio internacional
Antes de lanzar su proyecto, Mari Carmen ya trabajaba en consultoría para empresas en comercio internacional y coordinaba programas formativos en una escuela alemana de negocios internacionales .
Es decir, no dio el salto desde la improvisación, sino desde la experiencia acumulada. Conocía las dificultades que viven muchas pymes españolas cuando deciden internacionalizarse: trámites aduaneros complejos, falta de planificación estratégica, desconocimiento normativo o errores que pueden costar tiempo y dinero.
Además, no era su primera experiencia emprendedora. A los 28 años creó una empresa de trading , lo que le permitió entender desde dentro la presión, el riesgo y la responsabilidad que implica gestionar un negocio propio.
La chispa definitiva: emprender en plena pandemia
Aunque su idea inicial era seguir trabajando por cuenta ajena hasta los 40 años para seguir formándose y acumulando experiencia, el COVID-19 cambió completamente sus planes. La chispa siempre había estado ahí, pero la crisis aceleró la decisión. Entendió que el “momento perfecto” no iba a llegar y que, si seguía postergando la idea, probablemente nunca la materializaría. En plena pandemia decidió crear Masegosa Consulting.
Para muchas pymes y autónomos, esta decisión puede resultar familiar: cuando el contexto se vuelve incierto, algunos frenan y otros buscan nuevas vías. Ella optó por interpretar la crisis como oportunidad.
Los primeros pasos: construir desde cero en entorno digital
Emprender en plena pandemia implicaba comenzar en condiciones especialmente adversas. No había reuniones presenciales, el networking tradicional desapareció y la captación comercial debía realizarse íntegramente en digital. «Los primeros meses fueron solitarios e intensos», cuenta Mari Carmen. Pasaba horas:
- Diseñando la web.
- Definiendo la estrategia en redes sociales.
- Elaborando bases de datos de empresas objetivo.
- Preparando mensajes claros para explicar quién era, qué hacía y por qué podía aportar valor .
«En esa etapa hacía absolutamente todo: captación de clientes, ejecución de proyectos, gestión administrativa y planificación estratégica. No había estructura, ni equipo, ni margen de error».
Fue duro, pero también auténtico y profundamente formativo. Aquellos primeros pasos definieron los cimientos del proyecto: especialización técnica, cercanía con el cliente y orientación a resultados reales. Para muchas pequeñas empresas, esta fase inicial es determinante. No se trata de crecer rápido, sino de construir bien.
Obstáculos: la incertidumbre como compañera constante
Uno de los mayores retos fue aprender a convivir con la incertidumbre. Emprender no es solo trabajar muchas horas —algo habitual en el mundo del autónomo—, sino asumir que cada decisión tiene impacto directo en la viabilidad del proyecto. Supuso trabajar prácticamente todos los días de la semana, renunciando a parte de la vida personal para ajustar el modelo de negocio hasta hacerlo sostenible .
Además, el contexto económico era complicado y no faltaron voces que consideraban arriesgado darse de alta como autónoma en ese momento. Sin embargo, lejos de paralizarla, esa presión reforzó su determinación.
Con el tiempo llegaron las recompensas. «Ver cómo el proyecto crecía, cómo se ampliaban los servicios y cómo se abordaban proyectos cada vez más complejos fue una de las mayores satisfacciones», comenta la emprendedora. La creación de equipo marcó un punto de inflexión. El proyecto dejó de depender exclusivamente de una persona y comenzó a consolidarse como estructura empresarial.
Hoy, la marca Masegosa es conocida tanto a nivel nacional como internacional, en un sector tan específico y exigente como el aduanero. Ese crecimiento permitió además lanzar un nuevo proyecto empresarial, Maga Business, enfocado en Oriente Medio. Para una pyme española, este recorrido pone en valor algo esencial: la especialización profunda puede convertirse en una palanca de expansión real.
Lejos de apostar por un crecimiento descontrolado, su objetivo es claro: crecer con sentido, sin perder la cercanía ni la esencia con la que nació el proyecto. Recientemente se ha producido la fusión con Dual Comex, dando lugar a Masegosa Dual Comex, reforzando estructura y equipo para profesionalizar aún más la organización .
Porque a veces, emprender no es esperar el momento ideal. Es decidir que ha llegado.
