▲ Tras la muerte de Norberto Pappo Napolitano en 2005, su cortejo fúnebre fue liderado por una columna de motoqueros.Foto tomada de redes sociales
Hernán Mulerio
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Martes 17 de marzo de 2026, p. 9
Cada 10 de marzo se celebra en Argentina el día del guitarrista en honor a Pappo, una figura destacada del rock hispanoparlante.
Si el 10 de marzo se festeja el día del guitarrista en Argentina, esto se debe a que es celebra el nacimiento de Norberto Pappo Napolitano, también conocido como El Carpo, viola y voz cantante de Pappo’s Blues y Riff, que atravesó todas las etapas del rock hecho en Argentina y culminó en un reconocimiento que le fue negado buena parte de su carrera. Pappo arribó al mundo en 1950 y antes de sus propios proyectos participó como guitarrista de El Rock de la Mujer Perdida (1970), disco de los fundacionales Los Gatos, liderados por Litto Nebbia.
Dotado de una simpleza metafísica contundente para las letras, Pappo fue diferente de sus pares desde su debut discográfico. Otro tipo de greñudo, con un estilo opuesto a la aparente sensibilidad de los poetas y las intenciones sesudas de los cantantes de protesta. Cuando le preguntaron sobre el dúo Sui Generis, de Charly García y Nito Mestre, los denostó diciendo que “aplastaron la milanesa”.
Lejos de la idealización de los 60, el pelilargo se preguntó en una de las canciones del disco: “¿Adónde está la libertad?” Pappo supo apreciar que el imaginario blusero de ruta, trenes, encuentros sexuales esporádicos y alcohol esconde mucho más que lugares comunes, además de darle sus vueltas introspectivas.
Una influencia poco apreciada en el rock urbano, el único disco del carpo editado en México, Pappo´s Blues vol. 3, hoy considerado una rareza casi imposible de conseguir, en el que mezcló la reflexión filosófica con la existencia mundana promedio. De todos sus discos bajo esa agrupación, tal vez sea el elepé que mejor concentra todos estos elementos, aquellos que lo hacen un personaje único en el rock cantado en castellano.
Un trío ultrarrápido junto a Alejandro Medina, totémico bajista de los bonaerenses Manal, y el baterista brasilero, Rolando Castello, proveniente del grupo Patrulha do Espaço. Su único elepé autotitulado fue editado escasamente por la disquera Philips.
“La ciudad del mundo nuevo / duerme su sueño de paz / ve la vida en un vídeo y se le va la vida creo / megáfonos recomiendan usen máscara de gas / hay oxígeno vencido en esta farsa de la paz / humanoides disidentes viven la alerta total / y heroicos sobrevivientes darán su golpe final”. Versos de la canción Pantalla de un mundo nuevo, editada en Contenidos, disco de 1982.
Con novedosas chamarras de cuero y cadenas de ferretería, Riff incursionó en una versión sudamericana de Mad Max, con paralelos naturales a la película mexicana Intrépidos punks, donde el paisaje desértico se convertía en un contexto posapocalíptico. Sus conciertos fueron uno de los primeros eventos públicos donde se cantó contra la dictadura militar.
Ya en su versión noventera, Pappo pegó un hit con Mi vieja, en la que cantó sobre la represión policial semanal contra los jubilados. Los multitudinarios conciertos de Riff antes de AC/DC confirmaron lo evidente: no eran una banda de heavy metal, sino una banda de rock pesado, una diferencia sutil, pero fundamental.
Mr. Cheese llega al Madison Square Garden
La actuación de Pappo como invitado de B.B King en el Madison Square Garden en 1993 tuvo un estatus de consagración para el guitarrista, la confirmación de un reconocimiento musical: Pappo y B.B compartieron teatros en Buenos Aires desde la visita del legendario dueño de la guitarra Lucille a mediados de los 90. La relación comenzó cuando Pappo le regaló a King un bloque de queso, adquiriendo el nombre de Mr. Cheese.
Las aventuras anteriores de Pappo con artistas de alto calibre internacional fueron en Inglaterra, nada más y nada menos que junto a Motörhead, y en Estados Unidos junto a varios grandes, incluido Peter Green, de Fleetwood Mac.
Luego de su muerte, en un accidente manejando en diciembre de 2005, el cortejo fúnebre fue seguido por miles de fanáticos y liderado por una columna de motoqueros enfundados en sus chamarras negras; no podía haber sido de otra manera.
