▲ Decenas de camiones cisternas permanecían varados ayer cerca de una terminal de almacenamiento de crudo en Karachi, Paquistán, en medio de las turbulencias que ha provocado en el mercado internacional de hidrocarburos el conflicto bélico en Medio Oriente.Foto Afp
U
na de las primeras sacudidas económicas que provoca una guerra, máxime si se registra en una de las principales zonas productoras, es el enloquecido aumento de los precios internacionales de petróleo, y la artera agresión de Estados Unidos e Israel a Irán obviamente no es una excepción, pues en cuestión de días aquéllos se han incrementado en alrededor de 50 por ciento, y contando, lo que, si bien beneficia a unos cuantos países –México entre ellos–, descompone la de por sí frágil estabilidad internacional.
Para dar gusto al genocida Bibi Netanyahu, y pasándose por el arco del triunfo el derecho internacional, en uno de sus clásicos arranques delirantes ( fuck) Trump inició una guerra contra Irán sin motivo alguno (sólo por indicaciones de su yerno, el esperpéntico Jared Kushner). No midió las consecuencias de su locura ni evaluó la capacidad de respuesta de la nación agredida. Se metió en su propio laberinto y no sabe cómo salir. Como bien subrayan los corresponsales de La Jornada en Estados Unidos (David Brooks y Jim Cason), esta decisión “podría marcar el inicio del fin de su presidencia” (y de paso la del mandato del genocida Netanyahu), algo por demás positivo.
Pero en materia petrolera, ya lo advierte la Agencia Internacional de la Energía: la agresión a Irán “está provocando la mayor interrupción del suministro de crudo de la historia” y se prevé que la oferta mundial baje en 8 millones de barriles por día en marzo, volumen equivalente a cerca de 8 por ciento de la demanda internacional; el cierre de la exploración y producción tardará semanas y, en algunos casos, meses en volver a los niveles anteriores a la crisis, dependiendo del grado de complejidad del yacimiento y del tiempo que tarden los trabajadores, los equipos y los recursos en volver a la región” ( La Jornada).
De cualquier suerte, el gobierno estadunidense –que ya no sabe cómo salir medianamente de la locura provocada por ( fuck) Trump– decide (o no) echar más gasolina al fuego: “La Marina de Estados Unidos, quizás apoyada por una coalición internacional, escoltará a los buques (petroleros) a través del estrecho de Ormuz cuando sea militarmente posible”, declaró el secretario del Tesoro, Scott Bessent. Y sus integrantes, como dicen una cosa, al rato dicen otra, pues la declaración de este funcionario precedió a la del secretario de Energía, Chris Wright, quien afirmó que su país “no está listo para escoltar a los buques petroleros; simplemente no lo estamos”. Esto sólo es una muestra del desprestigiado circo del magnate naranja, quien ayer soltó otra estupidez: más que el petróleo, “para mí es de un interés e importancia mucho mayor detener a un imperio del mal, Irán, para que no tenga armas nucleares y destruya Medio Oriente e, incluso, el mundo”.
En el caso de México, desde el inicio de la agresión a Irán, el precio del barril de exportación se ha incrementado 42 por ciento, al pasar de 63.46 dólares el día previo al inicio de las hostilidades, a 90.13 billetes verdes al cierre de ayer. Desde luego, esta alza –como sucede en prácticamente todos los países del mundo– inmediatamente repercute en los precios al consumidor de los combustibles y, desde luego, presiona la inflación.
Así, nuestro país obtendrá mayores ingresos por exportación de crudo, pero internamente debe enfrentar la presión alcista en los precios de los combustibles. Previendo esta situación, la presidenta Sheinbaum anunció la renovación de la “estrategia nacional para estabilizar el precio de la gasolina Magna” (por medio de un acuerdo con los empresarios del ramo), con lo que el litro de este combustible se mantendrá en 23.99 pesos por seis meses más.
La mandataria dijo: “Mientras en el mundo sube el precio de la gasolina, en México protegemos la economía familiar por medio de la renovación del acuerdo voluntario con 96 por ciento de las estaciones de servicio para que la Magna se mantenga en menos de 24 pesos por litro. En nuestro país la gasolina tiene un impuesto, que es el IEPS; entonces, si aumenta mucho el precio del petróleo, disminuimos lo que tiene que ver con el impuesto, pero no pierde tanto el país, porque seguimos exportando todavía un poco de petróleo. En la compensación, realmente se nivelan los recursos de Pemex y del erario. Me dio mucho gusto que los gasolineros volvieran a decir: ‘Está bien, vamos a 24’, y si no aumenta el precio, no se incrementan otros; entonces, se contiene la inflación”.
Las rebanadas del pastel
Por mucho que intente evadir su responsabilidad, no hay duda alguna: Trump es el responsable del asesinato de 165 niñas iraníes, y de muchas más.
X: @cafevega
