Quiero que “la fiscal sea vista por personas de 30 clases sociales distintas”: Paula Mónaco
▲ Fotogramas de la serie la fiscal, dirigida por Paula Mónaco Felipe y Miguel Tovar. Cortesía de Netflix
Jorge Caballero
Periódico La Jornada
Domingo 29 de marzo de 2026, p. 6
Este jueves se estrenó la serie documental la fiscal, dirigida por Paula Mónaco Felipe y Miguel Tovar, donde registran las investigaciones de cuatro feminicidios, mostrando los retos de justicia, peritajes, la lucha contra la impunidad y la cotidianidad de la oficina ministerial durante el periodo de Sayuri Herrera, primera en dirigir la Fiscalía de Investigación de Delitos de Feminicidio en la Ciudad de México.
Mónaco Felipe informó: “quería que este trabajo fuera para una plataforma de entretenimiento. No quería que fuera una serie de nicho; quiero que la vea la niñera de mi hijo y las personas de 30 clases sociales distintas… quiero que seduzca al gran público, por eso le puse la fiscal así en minúsculas porque es como si te refieres a un panadero o a un chofer”.
La serie la estrenó Netflix en 190 países y subtitulada en 35 idiomas distintos; continuando con este punto, Mónaco Felipe agregó: “llevo 20 años escribiendo sobre este tipo de temas, pero nada cambia. Desde hace tiempo busco otros lenguajes, otros soportes para intentar contar la historia de modo a que se vuelvan a emocionar: el audiovisual me resulta un lenguaje útil y claro”.
Bajo la producción DetectiveMx, los casos que se documentan son el de la joven estudiante de odontología Karen Itzel; el asesinato en un restaurante de la cantante ranchera Yrma Lydya; el de Ariadna Fernanda cuyo caso puso en evidencia la corrupción de las autoridades del estado de Morelos; así como el de Joana Esmeralda, que durante la investigación de su asesinato se convirtió en un emblema de la impartición de justicia.
Los casos nos eligieron a nosotros
Sobre la elección de los casos, la periodista dijo: “estuvimos grabando desde junio de 2022 hasta febrero de 2025, sin la idea de qué iba a ocurrir, pero intuíamos que podía ser algo importante y decidimos darle seguimiento y continuidad. Sentimos que los casos nos eligieron a nosotros, por ejemplo el primer día que entramos a grabar con autorización fue en la exhumación de Joana Esmeralda, nos avisaron: ‘Esto va a pasar mañana. ¿Quieren estar ahí?’ A partir de ahí Miguel y yo, empezamos a grabar durante más de un año con nuestros propios recursos. Después le entró Diego Enrique Osorno con su productora DetectiveMx y todo cambio para bien, al final llegó Netflix y fue otro cantar.
“Tratamos de hacer un retrato equilibrado de lo que veíamos. Algunos asesinatos de mujeres se hacen muy mediáticos y otros no tanto, además de los cuatro en los que nos centramos, mostramos cómo se atendían en la fiscalía todos los casos con el mismo empeño. Al mismo tiempo nos dimos cuenta que tenían distintas particularidades, por ejemplo muchas veces eran familias quienes participaban en los feminicidios, eran cómplices, así que hacemos un retrato para hacer notar las muchas texturas, particularidades y complejidades tanto de los que cometen el crimen, la forma de cómo se investigan, del poder exterior político o económico del victimario. Creo que nos tocaron los casos que nos tenían que tocar, estuvimos ahí y empezaron a ocurrir cosas delante de nuestros ojos. Claro había días que no pasaba nada, días que estábamos ahí 12 o 14 horas acompañando al turno y no ocurría nada o por alguna razón los deudos de la asesinada no quería que grabáramos. Por eso creemos que los casos nos eligieron a nosotros y no nosotros a ellos, por eso los tratamos con mucha profundidad y de una manera respetuosa.”
En el documental se les rinde un homenaje proyectando una imagen de gran formato en el Lago de Chapultepec: “fuimos muy cuidadosos en mostrar la última imagen que quedaba de cada una de ellas cuando cerrábamos su caso en la narración, decidimos que fuera una imagen bonita. Trabajamos con sus familias y amigos para elegir un lugar donde ellas fueron muy felices o un sitio que les gustaba mucho y así lograr que la imagen fuera bonita. Porque platicando con Daniela Rea pensamos que es importante cuidar nuestra vida pero, en una ciudad donde matan mujeres, también es importante que se cuide nuestra muerte”.
La idea fue poner al frente de este documental a Sayuri Herrera, ex activista, abogada y la primera en dirigir la fiscalía especializada en feminicidios de la capital mexicana. “Más allá de que Sayuri nos parecía una persona excepcional y fue quien nos llevó hacia ahí, nuestra idea inicial era contar lo que pasaba en la fiscalía en términos generales y como equipo. Pero viendo su trabajo e incluso lo que habíamos grabado, resultaba evidente que nada de eso hubiera ocurrido sin Sayuri, o sea, su forma de ser, de mirar el mundo, su origen y sus convicciones son las que hicieron posible esa fiscalía de ese tiempo. Entonces contarlo a través de ella fue lo más natural porque es lo obvio, sin desconocer al equipo porque fue como una orquesta y ella era la directora; tampoco esa fiscalía hubiera sido posible sin Ernestina Godoy, quien tenía claro el tema de la violencia de género entre sus prioridades y que hizo todo para hacerla posible”.
“No hay nada que esconder”
Agregó: “cuando le propuse a Sayuri comenzar a retratar, le dijimos que no sabíamos hacia dónde iría, pero nos pareció que era un momento que hay que documentar y me dijo que ella no podía hacer nada sin autorización de la fiscal general, Ernestina Godoy. Así que le pedí una cita y me recibió. Le planteé que quería hacer un documental, que no sería una publicidad, tampoco que me guiaba un ánimo golpeador, que quería ver qué me encontraba y contar sólo eso, comprometiéndome a una mirada no morbosa ni revictimizadora y cuidar de no poner en riesgo nada que tuviera que ver con los procesos judiciales abiertos. Me miró y me dijo: ‘Adelante, no hay nada que esconder’.
“Todos los agentes que participaron están filmados con autorización de la propia fiscalía y por supuesto quisieron aparecer.
“Conozco demasiado ese lado de la víctima y también mi propia historia me da una suerte de situación particular, no sé si de ventaja ni como nombrarlo, pero tampoco me sentía cómoda contándola del lado de los maridos asesinos y me fije en lo qué hay en medio, todo ese tono gris que no estamos mirando. Seguir pensando al Estado como un mundo infranqueable, encerrado en sí mismo y a la calle como un lugar aparte, que nunca dialogan el uno con el otro, es una trampa. Intento mirar a las personas que me escriben, que ocupan puestos en las instituciones, verlos desde su humanidad, porque creo que hay cosas que sí se pueden lograr y hay también veces que podemos ganar. Por eso acabas queriendo a los policías que salen en el documental. No sabes la contradicción que fue para mí que un policía me caiga simpático y que confíe en él.”
Los tres capítulos ya se encuentran disponibles en Netflix.
