Si viajas por Asturias y te fijas en algunas de sus casas más llamativas, es posible que te encuentres con fachadas de colores vivos, palmeras en el jardín, galerías acristaladas y una arquitectura que no termina de encajar con la tradición rural asturiana. No es casualidad. Son las llamadas casas indianas, viviendas levantadas por emigrantes que hicieron fortuna en América, que regresaron a su tierra con la idea de empezar una nueva vida y, ya puestos, mostrar lo bien que les había ido.
Durante décadas, miles de asturianos cruzaron el Atlántico buscando oportunidades en lugares como Cuba, México o Argentina. Algunos volvieron. Y cuando lo hicieron, dejaron una huella muy visible en pueblos y villas de toda la región. No solo a nivel particular, sino municipal también.
