▲ El director estadunidense Frederick Wiseman, durante la presentación de la película Ley y orden en el Festival de Cine de Cannes 2024.Foto Afp
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Periódico La Jornada
Miércoles 18 de febrero de 2026, p. 8
París. El cineasta documental estadunidense Frederick Wiseman falleció el lunes a los 96 años, confirmó un representante a Afp.
Wiseman murió pacíficamente en su casa en Cambridge, Massachusetts, según un comunicado de su productora, Zipporah Films.
Durante más de medio siglo, Wiseman, ganador de un Oscar, capturó pacientemente la rutina diaria de algunas de las instituciones más conocidas de Estados Unidos en sus docenas de documentales.
A través de su discreta lente, el trabajo cotidiano de una oficina de asistencia social o las tareas de limpieza de un zoológico municipal se convertían en algo tan apasionante como una película de acción, todo ello sin un locutor de fondo ni entrevistas, algo tabú en el mundo de Wiseman.
Pionero del cine independiente estadunidense, Wiseman rodaba con un equipo de tres personas, mientras que él mismo se encargaba de la edición y la producción, creando películas con una duración de entre una y seis horas, todo ello para presentar una epopeya estadunidense única y fascinante para la pantalla.
“¿Y si el gran novelista estadunidense no escribiera novelas?”, titulaba The New York Times su perfil de 2020, al describir la obra de Wiseman como “el equivalente contemporáneo más cercano” a la novela clásica.
Wiseman causó una controversia instantánea con su primera película, Titicut Follies“, que retrató la cruda realidad de un asilo para personas con enfermedades mentales, Bridgewater.
Rodado en 1967, el documental mostró imágenes de maltratos a los pacientes, incluida una polémica escena en la que un hombre era alimentado a la fuerza por un médico mientras fumaba, y las cenizas caían en el embudo de la comida.
En uno de sus proyectos de 2020, llamado City Hall, regresó a Boston. Dos años después realizó una incursión poco frecuente en la ficción con A Couple, inspirada en la relación y la correspondencia entre León Tolstói y su esposa, Sofía.
En una entrevista con Afp en 2021, aseguró que la lista de las instituciones sobre las que quería hacer películas era “interminable”.
