▲ El sur del país sigue rezagado en relación con el norte y el centro en uso de tecnologías digitales, debido sobre todo a falta de infraestructura y condiciones económicas desfavorables. La imagen, en un internado de educacion primaria, en Alpoyeca, Guerrero.Foto Alfredo Dominguez
Braulio Carbajal
Periódico La Jornada
Domingo 15 de marzo de 2026, p. 14
Aunque el acceso y el uso de tecnologías digitales han avanzado de manera sostenida en México en años recientes, las diferencias regionales siguen prácticamente sin cambios. Un análisis del Banco de México señala que entre 2017 y 2024 la inclusión digital mostró mejoras generalizadas, pero el norte y las regiones centrales mantienen niveles más altos, mientras el sur enfrenta rezagos asociados principalmente con el acceso a infraestructura y las condiciones económicas de los hogares.
El estudio considera, además de la disponibilidad de Internet, la capacidad efectiva para costear, usar y aprovechar las tecnologías digitales en actividades educativas, laborales, financieras y gubernamentales.
El BdeM elaboró un índice global de inclusión basado en cinco dimensiones: acceso digital, gasto en conectividad, condiciones económicas, uso de servicios digitales y habilidades tecnológicas. El análisis se elaboró con información de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía para los años 2017, 2018 y de 2020 a 2024.
Los resultados muestran una mejora sostenida en prácticamente todas las dimensiones, pero el indicador de acceso digital (que mide disponibilidad de Internet, dispositivos y calidad del servicio) revela disparidades persistentes entre las regiones del país.
Aunque en todas se observó una caída en 2020 (año en que empezó la pandemia de covid-19), cuando se registró el nivel más bajo de satisfacción con el servicio de Internet, se observó una recuperación progresiva. Para 2024, tanto el sur como el centro-norte superaron sus niveles previos a la pandemia, pero siguen rezagadas respecto al norte.
El gasto en conectividad (recursos que los hogares destinan a servicios de Internet y telefonía celular) muestra una tendencia creciente en el norte y en las regiones centrales. En el sur, en cambio, se ha mantenido estancada en niveles inferiores desde 2018. No obstante, las diferencias regionales en esta dimensión son menos pronunciadas que las de acceso digital.
El análisis de las condiciones económicas, que identifica a los hogares que no cuentan con recursos suficientes para adquirir Internet o dispositivos como computadoras o tabletas, revela brechas más amplias entre regiones. En todas se registró un deterioro en 2020, seguido de una recuperación gradual en los años posteriores, lo que sugiere que las restricciones económicas explican una parte importante de la heterogeneidad regional en la inclusión digital.
En contraste, las dimensiones relacionadas con el uso y las habilidades digitales muestran un comportamiento más homogéneo entre regiones. El indicador de uso digital registra un incremento generalizado desde 2018, lo que apunta a un proceso de aprendizaje y mayor incorporación de las tecnologías en la vida cotidiana. No obstante, el norte mantiene la ventaja y el sur continúa con niveles inferiores.
Las habilidades digitales, por su parte, presentan niveles relativamente elevados en todas las regiones. El centro muestra la mayor ventaja relativa, mientras el sur no presenta diferencias estadísticamente significativas frente al norte y al centro-norte. El BdeM explica que estas mediciones reflejan principalmente diferencias en competencias entre quienes ya utilizan tecnologías digitales, más que brechas en el acceso inicial.
El banco central concluye que los resultados de las cinco dimensiones del índice global de inclusión digital confirman un avance generalizado entre 2017 y 2024. Sin embargo, persisten rezagos estructurales vinculados al acceso y a las condiciones económicas.
