El mapa de España tiene más rarezas de las que uno esperaría. Algunas fronteras se fijaron hace siglos y, aun así, siguen generando escenas que sorprenden hoy día si no las conoces. Hay pueblos donde cambiar de acera es cambiar de país, islas que dependen de dos soberanías diferentes según el mes del año y municipios que pertenecen a una comunidad autónoma… pero están completamente rodeados por otra. Y aunque pueda parecer un lío, para sus vecinos es, simplemente, su forma de vivir.
Evidentemente, estas situaciones no son fruto del azar. Vienen de tratados antiguos, decisiones políticas lejanas y acuerdos territoriales que, pese al avance de la historia, han quedado tal cual. Lo llamativo es que, en la vida cotidiana, todo esto funciona con mucha más naturalidad de lo que uno imaginaría. En este viaje recorremos algunos de los ejemplos más singulares: tres pueblos marcados por una frontera, como El Pertús, Rihonor de Castilla y la Isla de los Faisanes; y cuatro enclaves que viven rodeados por territorios ajenos: Llívia, el Enclave de Treviño, el Valle de Villaverde y el Rincón de Ademuz. Un paseo por un mapa que llama la atención.
